En Dique Luján, Tigre, el cuerpo de Aixa Dana Militenía, de 20 años, fue hallado colgado en la casa que compartía con su padre, Antonio.
Según la fiscal Mariela Miozzo, de la UFI de Género y Abuso Sexual de Tigre, la muerte ingresó como suicidio, pero la autopsia lo desmintió y el ahorcamiento habría sido un montaje.
El principal acusado es Alejandro Daniel Sofía, de 26 años. La fiscalía lo señala como el presunto responsable de la muerte y de la escena que simuló un suicidio.
El miércoles, Antonio volvió de trabajar y encontró a su hija colgada, semidesnuda, en la vivienda. Intentó reanimarla y dijo: “La fui a agarrar y estaba toda fría”. Después agregó: “Me arrancaron la vida”.
En diciembre de 2025, Aixa había publicado en Facebook la violencia que sufría por parte de su ex pareja. Escribió: “Vengo a escrachar a este hdp que me quiso matar” y contó que la denuncia estaba hecha y que él tenía una perimetral de 300 metros.
También dijo: “Estoy bien y gracias a Dios viva” y “Lo comparto por acá porque le puede pasar a cualquier chica”. Cerró con “Hoy cuento, mañana no sé”.
El ex fue imputado por lesiones leves y amenazas coactivas, y quedó preso. A ella le dieron una perimetral y un botón antipánico.
En julio, él salió en libertad. Antonio le preguntó a su hija cómo estaba y ella le dijo que estaba tranquila porque tenía el botón. El botón le dio calma, pero no le dio vida.
Antes de desaparecer, Sofía le escribió a un amigo que se había “mandado una cagada” y que iba a quitarse la vida. Grabó un video de despedida para familiares y amigos, donde anunció una falsa muerte y dijo que los iba a acompañar “Desde arriba”.
No se mató. Se escondió. Lo encontraron el jueves, rastreado por sus teléfonos, en la casa de su abuela, a pocas cuadras de donde había quedado el cuerpo de Aixa. La mujer fue detenida, acusada de encubrirlo.
La noticia llegó en pleno velorio. Los deudos corrieron las cuadras que los separaban del refugio e intentaron lincharlo. Destrozaron la camioneta policial, apedrearon los patrulleros y, cuando se llevaron a la abuela, quisieron prender fuego la casa.
El caso expone la violencia de género en Dique Luján, un barrio donde la pobreza y la violencia conviven. Aixa vendía maquillaje, ropa y artículos de bazar por redes y, en los últimos meses, hacía postres para sus vecinos.

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