El 6 de junio quedará marcado en la historia del handball argentino. Diego Simonet, el mejor jugador nacional de todos los tiempos, disputó su último partido oficial ante Nimes en Francia, cerrando una carrera de 20 años que lo convirtió en leyenda del deporte.
La despedida tuvo el marco que merecía: con la presencia de Michaël Delafosse, alcalde de Montpellier -ciudad de la que es ciudadano ilustre-, Simonet se retiró del club donde brilló durante 13 temporadas defendiendo la camiseta número 4 y donde conquistó la Liga de Campeones 2018 siendo elegido MVP de la final.
El camino hacia la gloria había comenzado en SAG de Villa Ballester junto a sus hermanos Sebastián y Pablo, pero el salto definitivo llegó en 2007 cuando lideró a Argentina al cuarto puesto en el Mundial juvenil de Bahrein. Aquel equipo marcó un antes y un después: fue la única selección argentina que venció a Francia y Alemania en competencias oficiales.
Con la camiseta celeste y blanca, Simonet lo ganó todo: participó en tres Juegos Olímpicos (una lesión de ligamentos cruzados le impidió estar en Río 2016), conquistó tres medallas doradas en Juegos Panamericanos y disputó múltiples Mundiales. Su influencia fue tal que consiguió el apoyo de sponsors franceses para la preparación olímpica de París 2024.
El anuncio oficial del retiro llegó en noviembre pasado durante un Cuatro Naciones en la Casa del Handball. "Decidí terminar esta etapa de tantos años con la Selección. Son muchos años, sabía que no iba a llegar a otro ciclo olímpico", declaró entonces, aunque sus palabras escondían otras razones más profundas.
Su estadística con el seleccionado habla por sí sola: 453 goles en 146 partidos oficiales a lo largo de dos décadas. Pero más allá de los números, Simonet representó la excelencia argentina en una de las ligas más competitivas del mundo, donde se convirtió en un verdadero prócer del handball europeo.
El vacío que deja su retiro es enorme para un deporte que en Argentina aún no dimensiona completamente su legado. Tras una brillante camada que tuvo su base en Luján y que incluyó al actual entrenador Guillermo Milano, el handball nacional atravesó siete años difíciles hasta el surgimiento de Simonet.
Fiel a su perfil bajo, el jugador de 36 años se despidió en silencio, priorizando a su familia por sobre la posibilidad de llegar a Los Ángeles 2028. Su retiro marca el fin de una era dorada y plantea el desafío de encontrar un sucesor a la altura de semejante legado en el handball argentino.

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