Este 23 de abril se conmemora una vez más el Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, una fecha que tiene particular resonancia en Buenos Aires, ciudad que supo ser Capital Mundial del Libro y que mantiene una de las tradiciones editoriales más importantes de América Latina.
La celebración, instaurada oficialmente por la UNESCO en 1995, busca fomentar la lectura y resaltar la importancia de la industria editorial. La elección del 23 de abril no es casual: coincide con los fallecimientos de figuras trascendentes como Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega, otorgando a esta jornada un valor simbólico universal.
Para los porteños, esta fecha cobra especial significado. Buenos Aires no solo fue designada Capital Mundial del Libro por la UNESCO, sino que la ciudad mantiene una vibrante escena literaria con sus históricas librerías de Corrientes y Callao, las ferias de libros usados de San Telmo y una red de bibliotecas públicas que abarca toda la Ciudad y el conurbano.
La historia de esta conmemoración se remonta a la década de 1920, cuando el escritor valenciano Vicente Clavel Andrés propuso en España una fecha dedicada al libro. El proyecto fue oficializado en 1926 por el rey Alfonso XIII, inicialmente fijado el 7 de octubre, pero trasladado al 23 de abril en 1930.
Más de seis décadas después, la Conferencia General de la UNESCO adoptó esta fecha como Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor, a propuesta de la Unión Internacional de Editores. El objetivo es doble: incentivar la lectura y garantizar la protección de los derechos de autor, elemento esencial para la creatividad y la diversidad cultural.
Según la UNESCO, "los libros son un puente entre generaciones y culturas", un principio que se refleja claramente en el ecosistema literario porteño. La industria editorial argentina, con epicentro en Buenos Aires, contribuye significativamente a la transmisión del conocimiento y al desarrollo económico, siendo una de las más importantes de habla hispana.
Cada año, la UNESCO selecciona una Capital Mundial del Libro junto a organizaciones internacionales del sector. Ciudades como Madrid, Bogotá, Buenos Aires, Ámsterdam y Guadalajara han ostentado esta distinción, organizando actividades para promover el acceso a la lectura y fortalecer la industria del libro.
En Argentina, esta celebración se suma a otras fechas significativas del calendario literario nacional, como el Día del Escritor (13 de septiembre) y las múltiples ferias del libro que se realizan tanto en la Ciudad de Buenos Aires como en municipios del conurbano bonaerense.
La conmemoración representa un reconocimiento universal al valor de la literatura y reafirma el compromiso global con la promoción de la lectura y la protección de los derechos intelectuales, valores que Buenos Aires y el área metropolitana han sabido cultivar a lo largo de su rica historia cultural.

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