En pleno corazón de Retiro, el emblemático Plaza Hotel guarda un tesoro artístico que permaneció oculto durante casi cinco décadas. Un mural de 12 por 7 metros realizado por el artista Jorge Soto Acebal en la década del 30, ejecutado sobre hojas de oro de 22 kilates, está siendo restaurado tras haber sido tapado con múltiples capas de pintura durante la renovación para el Mundial de 1978.
La obra, que representa motivos gauchescos como un alto de carreta, un asado, guitarras y mujeres bailando, fue encargada por Ernesto Tornquist cuando decidió modernizar completamente el interior del hotel en los años 30. El empresario, que había construido el primer cinco estrellas del país en 1909 para los festejos del Centenario, quiso adaptar el establecimiento a las nuevas corrientes arquitectónicas que llegaban del racionalismo europeo.
Marta Penhos, vicepresidenta de la Academia Nacional de Bellas Artes, explicó que la técnica utilizada es excepcional: "Fue muy utilizada en la última parte del Medioevo y durante el Renacimiento. Es muy común ver un contorno dorado en las figuras humanas y angelicales. Es una técnica muy compleja, y además muy costosa. Por eso me parece inusual y extraordinario este trabajo de Soto Acebal".
El artista formó parte de la generación dorada del muralismo argentino junto a Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni, Lino Enea Spilimbergo y Demetrio Urruchúa. Además de su formación artística, Soto Acebal trabajó en el estudio de arquitectura de Alejandro Christophersen y llegó a dirigir la Comisión Nacional de Bellas Artes, organismo clave en las políticas culturales de la época.
El arquitecto Fabio Grementieri, asesor patrimonial del proyecto de restauración, determinó que los murales fueron cubiertos durante la gran renovación de los años 70, cuando Argentina se preparaba para recibir el Mundial de Fútbol. "A partir de las imágenes recogidas, estimamos que pudieron haber 'desaparecido' tras manos y manos de pintura en esa década", precisó.
La restauración no se limita al mural principal. En el mismo salón se encuentran otros dos murales más pequeños del mismo artista, con motivos de la identidad argentina como pumas, ñandúes, llamas y cactus, que también serán recuperados en el futuro.
Esta obra se suma al patrimonio muralístico porteño que incluye los famosos murales de Galerías Pacífico -también restaurados por los actuales propietarios del Plaza Hotel-, los del Automóvil Club Argentino, diversos ministerios y estaciones del subte. La recuperación de la obra de Soto Acebal representa una oportunidad única para revalorizar a una figura fundamental del arte argentino que aún requiere mayor estudio y reconocimiento.

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