En pleno corazón de Retiro, frente a la plaza San Martín, un descubrimiento extraordinario está transformando la restauración del emblemático Plaza Hotel Buenos Aires. Un mural de más de once metros de ancho por siete de alto del artista argentino Jorge Soto Acebal fue encontrado pintado íntegramente sobre hojas de oro de 22 quilates, una técnica excepcional para una obra de estas dimensiones.
La restauradora Cristina Lancellotti y su equipo llevan meses trabajando con herramientas microscópicas para recuperar esta joya artística de la década del 30, que había permanecido oculta bajo cuatro capas de pintura e incluso enduido en algunas secciones. "Los análisis y cateos in situ nos permitieron comprobar las técnicas utilizadas. El soporte es yeso, con una capa de bol amarillo, luego las hojas de oro, y finalmente la capa pictórica", explica la especialista formada en la Universidad del Arte de Florencia.
El hallazgo forma parte de la puesta en valor del que fue el primer hotel cinco estrellas de la Ciudad, concebido por Ernesto Tornquist para los festejos del Centenario de la Patria. Los herederos del industrial vendieron la propiedad al Grupo Alvear en 2013, que ya había realizado restauraciones destacadas en las Galerías Pacífico y el Hotel Llao Llao de Bariloche.
"El oro nunca se daña, es un material muy noble que no altera el color de la obra", destaca Lancellotti, quien tiene experiencia en monumentos como la Parroquia Notre Dame La Grande de Poitiers y El Cairo Islámico. En Buenos Aires trabajó en la Casa Rosada, el Museo de Arte Decorativo y los palacios San Martín y Paz, donde también encontró hojas de oro, pero nunca en un mural de estas proporciones.
La técnica del dorado buscaba otorgar un efecto metálico a los motivos gauchescos de la obra. Donde se perdió la capa pictórica, el oro brilla con su esplendor original, resistiendo décadas de humedad y abandono. "Las hojas de oro son tan delgadas que se pueden volar al mínimo movimiento de aire y tienen el tamaño de una hoja de papel glacé", describe la restauradora.
Actualmente se desarrollan dos obras en paralelo frente a la plaza San Martín: la restauración del mural y las fachadas del ala histórica, donde funcionarán residencias, y hacia calle San Martín, la construcción de un edificio nuevo para el hotel. Los trabajos de recuperación requieren movimientos minuciosos con micro pinceles, aplicando retoques de color únicamente donde hay faltantes.
Este descubrimiento se enmarca en la época en que la Ciudad de Buenos Aires comenzaba a explorar su veta racionalista en los años 30, cuando el mural llegó al hotel un par de décadas después de su inauguración. La obra representa no solo un patrimonio artístico invaluable, sino también un testimonio de las técnicas pictóricas de lujo empleadas en la Buenos Aires de principios del siglo XX.

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