Un nuevo hallazgo paleontológico en las cercanías de San Pedro vuelve a sorprender a la comunidad científica. Investigadores del Grupo Conservacionista de Fósiles encontraron un hueso fosilizado de 16 centímetros que formaba parte del hioides de un lestodon armatus, el aparato que sujetaba la lengua de estos gigantescos perezosos prehistóricos.
El descubrimiento se produjo en el mismo yacimiento Campo Spósito, cerca de Río Tala, donde en octubre de 2024 ya había aparecido el cráneo completo de uno de estos herbívoros del pleistoceno. Esta nueva pieza, que nunca antes había sido hallada en esta especie, permite a los científicos comprender mejor cómo se alimentaban y comunicaban estos animales que habitaron el norte bonaerense hace 200 mil años.
Los estudios científicos, realizados en el Museo Paleontológico Fray Manuel de Torres con la participación de especialistas de las universidades de La Plata y La Rioja y del Conicet, confirmaron que se trata de vestigios del lestodon armatus. Esta datación lo convierte en un fósil siete veces más antiguo que una variedad similar detectada en Uruguay.
El hioides era fundamental para la supervivencia de estos gigantes de 4 toneladas de peso y 4 metros de altura. Este aparato les permitía no solo emitir sonidos para comunicarse, sino también manipular su lengua para alimentarse de las hojas y plantas duras que arrancaban de las orillas de pantanos y ríos de la región.
En el terreno del paraje Bajo del Tala, donde quedan las huellas de un extinguido río subterráneo, también aparecieron restos de pelvis, fémures, escápulas, húmeros, tibias, molares y arcos cigomáticos. Estos hallazgos complementan el panorama de la fauna prehistórica que poblaba esta zona del Gran Buenos Aires en el pleistoceno.
Una de las características más intimidantes del lestodonte eran sus piezas "caniniformes", dos dientes caninos con puntas afiladas que funcionaban como colmillos. Los utilizaba tanto para defenderse de depredadores como para procesar la vegetación fibrosa de su dieta herbívora.
Luciano Brambilla, investigador de la Universidad Nacional de Rosario, había señalado que "la evidencia científica sugiere que los lestodontes tuvieron un estilo de vida íntimamente relacionado a cuerpos de agua y que estuvieron entre los máximos gigantes del pleistoceno".
El yacimiento de la familia Spósito se ha convertido en un verdadero tesoro paleontológico desde que comenzaron las excavaciones en 2001. Hasta la fecha se han identificado 75 especies diferentes, incluyendo otros grandes perezosos, armadillos gigantes, macrauchenias, dos antiguos géneros de caballos y ciervos morenelaphus que convivían en esta región bonaerense.

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