Una compleja red de lavado de dinero que utilizaba periodistas y exfutbolistas como fachada para operar en casinos de Las Vegas fue desbaratada este martes tras 30 allanamientos simultáneos en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
El operativo, ordenado por el Juzgado Nacional en lo Penal Económico N°2 a cargo de Pablo Yadarola, apuntó contra una organización liderada por Maximiliano Palermo, hijo de Juan Carlos Palermo, quien ya había desplegado maniobras similares en 2023 en otro resort de Nevada.
Los investigadores establecieron que la banda utilizaba el turismo de juego como cobertura para desarrollar operaciones de contrabando de divisas, fuga de capitales y lavado de activos entre 2024 y 2025. Para evitar ser detectados, usaban como fachada una clínica médica con sedes en Villa Crespo y Vicente López.
En una de las ambulancias de la clínica trasladaban grandes sumas de dinero, según confirmaron fuentes judiciales a este medio. El vehículo sanitario fue uno de los 11 secuestrados durante los procedimientos ejecutados por el Departamento de Inteligencia contra el Crimen Organizado y el Departamento de Investigaciones Especiales de la PFA.
El botín incautado incluyó $47.425.590, U$S 518.735, €7.975 y billetes de diversas monedas extranjeras. También secuestraron documentación de casinos, una caja fuerte, 17 relojes y joyas, 113 tarjetas bancarias, dispositivos electrónicos y un arma de fuego con municiones.
La investigación se originó en febrero pasado cuando el periodista Quique Felman fue detenido en Estados Unidos por una deuda de 300 mil dólares en el casino del Resorts World Las Vegas. Las autoridades norteamericanas lo acusaron de lavado de dinero y uso de cheques sin fondos.
Tras su liberación, Felman reveló detalles de la operatoria que también habría involucrado a los exfutbolistas Norberto Ortega Sánchez, Sergio 'Bruja' Berti, Sergio 'Ratón' Zárate y José 'Turu' Flores. Esta información desencadenó la investigación en Argentina a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Penal Económico N°3.
La organización reclutaba jugadores de azar con visa vigente, ofreciéndoles todos los gastos pagos (traslados, alojamiento y viáticos) más un pago fijo. Se estima que más de 200 jugadores fueron captados con esta modalidad a lo largo de la operación.
Una vez en el resort de Las Vegas, que cuenta con tres hoteles (Hilton, Conrad y Crockfords), los reclutados eran obligados a abrir cuentas bancarias y contraer deudas para obtener créditos de juego. Las ganancias debían entregarlas a los líderes de la organización, quienes luego ingresaban ese dinero en efectivo al país mediante contrabando de divisas.
Los billetes eran inyectados en el mercado local a través de operaciones financieras, inmobiliarias y del rubro gastronómico. Paralelamente, las cuentas bancarias abiertas por los jugadores eran utilizadas para fugar activos desde Estados Unidos hacia paraísos fiscales.
La banda contaba con reclutadores que recibían una recompensa por cada persona captada y disponía de un espacio con mesas de Baccarat y Blackjack para que los jugadores pudieran practicar antes del viaje. También les entregaban un manual de juego con instrucciones detalladas.
En total, la Justicia identificó a 48 personas vinculadas a la red, de las cuales 23 están siendo investigadas formalmente. El caso representa uno de los esquemas de lavado más sofisticados detectados en los últimos años, combinando el atractivo del juego con operaciones financieras internacionales complejas.

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