Un operativo de la Policía Federal desbarató una organización narco que operaba desde la Villa Rodrigo Bueno en Puerto Madero, con el hallazgo de una sofisticada cocina de cocaína oculta tras un restaurante de comida peruana. El procedimiento arrojó 77 kilos de cocaína incautados y siete detenidos, todos de nacionalidad peruana.
El descubrimiento más impactante se produjo en el precario local gastronómico que ofrecía anticuchos y platos típicos como fachada. Detrás del negocio funcionaba una cocina de cocaína completa, equipada con un curioso horno de secado compuesto por dos estufas hogareñas, compresores hidráulicos y moldes de compactación para los ladrillos de droga.
La investigación, que se extendió por 19 allanamientos en Ciudad de Buenos Aires y Francisco Álvarez en Moreno, estuvo a cargo de la División Operaciones Área Metropolitana Oeste de la PFA. El operativo fue dirigido por el juez Julián Ercolini y el fiscal Franco Picardi, con intervención de PROCUNAR y el fiscal federal Diego Iglesias.
Además de la droga, los investigadores secuestraron 25 litros de ácido bórico utilizado como diluyente para estirar la cocaína. Los paquetes encontrados llevaban marcas distintivas: algunos con stickers de trébol de tres hojas y otros con una letra "Z" bajo una corona alada, aunque esta última no correspondería al cartel mexicano Los Zetas.
La causa se originó en mayo de 2024 cuando una mujer fue detenida en Villa Crespo con dos kilos de cocaína y dos teléfonos. El peritaje de esos dispositivos permitió llegar al resto de la organización a través de 70 líneas telefónicas intervenidas.
Los detenidos presentan perfiles atípicos para el narcotráfico: seis contaban con documentos argentinos, incluyendo un ex beneficiario de planes sociales que cobró AUH durante la pandemia, una mujer registrada en venta de ropa y otra en bijouterie. Ninguno figura en condenas previas del fuero federal.
Las escuchas telefónicas revelaron el uso de eufemismos como "pescado" o "condimento" para referirse a la droga. La banda se dedicaba principalmente al estiramiento de cocaína y tenía un esquema de venta en bailantas, con un líder que instruía a no dejar "manchas blancas" en el piso.
El cabecilla de la organización se encuentra prófugo con pedido de captura internacional, mientras que los siete detenidos permanecen a disposición de la Justicia Federal. Este operativo representa un golpe significativo al narcomenudeo en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires.

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