Un golpe contundente contra el Tren de Aragua se concretó en Colombia con el envío a prisión de 18 presuntos integrantes de una red sicarial que operaba en el departamento de Santander. La Fiscalía General de la Nación confirmó que los detenidos están vinculados a 26 asesinatos ocurridos en Bucaramanga y municipios cercanos.
La operación, resultado de meses de investigación conjunta entre la Fiscalía y la Policía Nacional, apunta a desarticular una estructura criminal que sembraba terror en el área metropolitana de Santander. Según el ente investigador, los homicidios responden a una disputa violenta por el control del tráfico de estupefacientes y la extorsión en la región.
Durante la audiencia judicial, la fiscal del caso detalló la gravedad de los hechos: "Los elementos materiales probatorios indican que los demás detenidos serían los responsables de ejecutar los homicidios, cumplir actividades logísticas, de apoyo y vigilancia, entre otros roles".
Uno de los casos más brutales ocurrió el 25 de octubre de 2025 en el barrio Villa Esperanza de Floridablanca, donde tres personas fueron asesinadas en un ataque con arma de fuego. Según la investigación, Bryan Alejandro Javier Uranga Peña, identificado como líder de la organización, ordenó el crimen para tomar control del territorio destinado a la venta de drogas.
El fiscal describió con detalle la operación criminal: los sicarios llegaron al lugar en motocicletas, entre ellos Yosmar Andrés García Salazar alias "Sarenita", Miguel David Núñez Machado alias "Lechuga" y Reni Alexander Pérez Morales alias "Rino", junto a un menor de edad.
La investigación reveló además un caso de extorsión fallida que terminó en asesinato. Según el expediente, alias "Brian" ordenó la ejecución de una víctima después de que su tío, conocido como "el Iguano", no pagara los diez millones de pesos exigidos durante una videollamada. El crimen fue grabado por los sicarios como mensaje intimidatorio.
Los elementos probatorios recolectados demuestran que la organización operaba con una estructura jerárquica definida, donde cada integrante cumplía roles específicos: desde la ejecución directa de homicidios hasta tareas de apoyo logístico y vigilancia. Esta metodología les permitía mantener el control territorial en Bucaramanga, Floridablanca y Piedecuesta.
Con esta operación, las autoridades colombianas buscan frenar la escalada de violencia atribuida al Tren de Aragua y sus redes aliadas, responsables de generar zozobra en una región estratégica para el narcotráfico. Los 18 capturados permanecerán privados de la libertad hasta que concluyan las diligencias legales correspondientes.

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