El ministro de Economía Luis Caputo generó revuelo esta semana al afirmar que "la economía se llevará puesta la política" de cara a las elecciones de 2027, una declaración que evoca los históricos debates sobre el peso de las variables económicas en las decisiones electorales argentinas.
La frase de Caputo resuena con particular fuerza al recordar las palabras de Juan Domingo Perón en marzo de 1953, cuando escribió al presidente chileno Carlos Ibáñez del Campo: "No hay nada más elástico que esa economía que todos temen tanto porque no la conocen". En aquel momento, Perón había logrado reducir la inflación del 60% al 20% mediante un plan de estabilización basado en congelamiento salarial y control de precios.
El paralelismo histórico no es casual. Tanto Perón en 1953 como el actual gobierno de Javier Milei apostaron a que la estabilización económica generaría dividendos políticos. El líder justicialista implementó su ajuste tras años de expansión del gasto público y emisión monetaria durante la Segunda Guerra Mundial, utilizando incluso la fuerza para hacer cumplir los controles: "Les voy a poner la tropa y a culatazos se los voy a hacer cumplir", amenazaba a quienes no respetaran los precios fijados.
Según un estudio de los economistas Federico Grillo, Sebastián Katz y José Luis Machinea, el gasto público nacional como porcentaje del PBI nunca recuperó los niveles del preperonismo tras alcanzar su pico en 1949, manteniéndose estable durante todo el segundo gobierno de Perón. Los controles no implicaron correcciones drásticas sino más bien postergaciones para evitar que las variables se siguieran agravando.
La estrategia actual del gobierno de Milei sigue una lógica similar. El presidente argentino fue más allá que Caputo al sostener que "la estabilidad monetaria y el orden macroeconómico son condición necesaria pero no suficiente" para el crecimiento. En Casa Rosada confían en que el aumento del crecimiento, los puestos de trabajo y la recuperación salarial pesarán más en las urnas que los escándalos de corrupción.
Esta apuesta recuerda la famosa frase de James Carville durante la campaña presidencial estadounidense que llevó a Bill Clinton al poder: "Es la economía, estúpido". Clinton derrotó a George Bush padre centrando su discurso en las variables económicas, una estrategia que politólogos y economistas como el premio Nobel Paul Krugman consideran determinante en las decisiones de voto.
El contexto porteño y bonaerense será clave para medir esta hipótesis. En el AMBA, donde se concentra el mayor caudal electoral del país, los efectos de la desinflación y la eventual recuperación económica tendrán su primera prueba de fuego en las elecciones legislativas de 2025, antes del test definitivo de 2027.
Los cuestionamientos recientes sobre el jefe de Gabinete Manuel Adorni por sospechas de corrupción han generado inquietud en sectores empresarios y dentro del propio gobierno. Sin embargo, la administración Milei mantiene su convicción de que los números económicos terminarán imponiéndose sobre las controversias políticas, apostando a que la historia argentina una vez más confirme el peso determinante de la economía en las urnas.

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