El viceministro de Economía José Luis Daza lanzó una advertencia directa al empresariado argentino durante un encuentro con la calificadora Fitch en Puerto Madero: "No apuesten a una devaluación para salvar su negocio". El funcionario defendió que Argentina atraviesa una "transformación estructural" validada en las urnas y no un simple ciclo económico.
En el selecto hotel porteño, Daza exhibió los números que respaldan su diagnóstico optimista. El Banco Central ya compró más de US$ 10.200 millones en reservas durante 2026, superando la meta inicial de US$ 10.000 millones fijada para todo el año. "Estamos comprando a un ritmo que, si se sostuviera, sería de US$ 24.000 millones anuales", destacó el segundo de Luis Caputo.
Para el viceministro, la histórica "escasez de dólares" en Argentina respondía a políticas macroeconómicas inconsistentes con el precio de la divisa. Ahora, con el nuevo esquema, el país acumula reservas a "velocidad récord" y la oferta de dólares hacia adelante es "muy fuerte", según su análisis.
Daza descartó cualquier salto cambiario y pronosticó que Argentina se convertirá en "una de las monedas más fuertes del continente". Esta confianza se basa en el giro radical de sectores clave: energía y minería sumarán aproximadamente US$ 20.000 millones de superávit este año, complementando al tradicional sector agropecuario.
El funcionario subrayó que la balanza comercial, deficitaria en 2022, ahora generará cerca de US$ 85.000 millones en divisas. "Ya no dependemos más del precio de la soja o si hubo sequía", enfatizó, marcando el fin de la dependencia del clima y los commodities agrícolas.
Sin embargo, Daza reconoció la fragilidad institucional del proceso: "Por ahora los garantes de este balance fiscal son dos personas: el presidente Milei y el ministro Caputo". Esta sinceridad expone la concentración del poder económico en figuras específicas, un riesgo que preocupa a analistas del mercado financiero porteño.
El encuentro en Puerto Madero se realizó días después de que Fitch mejorara la calificación crediticia argentina, un movimiento que entusiasmó tanto al Gobierno como a los inversores locales. La agencia había marcado históricamente la incapacidad del país para acumular reservas, crítica que ahora el equipo económico busca desarticular con datos concretos.
Para el oficialismo, el verdadero sustento del crecimiento radica en la desregulación sectorial y reformas implementadas, como la laboral y la modificación de la ley de glaciares. Estas medidas liberales buscan consolidar un modelo productivo que genere divisas de manera sostenida, independizándose de los vaivenes climáticos que tradicionalmente afectaron las exportaciones argentinas.

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