La causa por la muerte de Kevin Martínez, el adolescente de Chascomús que falleció tras un choque en moto y posterior golpiza, sumó una nueva arista judicial: cuatro policías bonaerenses fueron citados a declarar como acusados por no impedir la agresión.
Se trata de dos mujeres y dos hombres de la Policía de la Provincia de Buenos Aires que concurrieron al lugar del siniestro, ocurrido el 12 de mayo pasado en la intersección de las calles Julián Quintana y Jacarandá, donde pasadas las 16 horas se produjo el accidente que derivó en tragedia.
La imputación contra los efectivos apunta específicamente a su conducta posterior al choque. Según la acusación fiscal, los policías habrían incumplido sus deberes al no impedir que Kevin Martínez, que ya estaba lesionado, fuera agredido a golpes de puño por Leandro Edgardo Marzzellino mientras se encontraba en una tabla de inmovilización hospitalaria siendo atendido por personal médico.
Para la Justicia, los efectivos no solo debieron intervenir para frenar la agresión, sino que también omitieron aprehender al agresor en flagrancia y promover las acciones necesarias para la persecución penal del hecho. Por eso, los cuatro fueron citados a prestar declaración indagatoria por los delitos de violación de los deberes de funcionario público y omisión de promover la persecución penal.
La medida judicial va en línea con el reclamo sostenido por los familiares de Kevin desde que se conocieron las imágenes del caso. "Nadie hizo nada para evitar que le peguen", cuestionó su abuela en diálogo con medios nacionales. La madre del adolescente también apuntó contra el accionar policial: "Lo que se ve en el video es el no actuar de la Policía. No detuvieron al agresor".
Mientras tanto, la autopsia aportó datos centrales para la investigación. La lesión más grave que presentaba Kevin era una "fractura múltiple de cráneo", compatible con un impacto de alta intensidad. El informe médico-legal también describió "politraumatismos de importancia", principalmente en el tórax, con sangrado relevante en esa zona.
Para los forenses, la fractura de cráneo fue la lesión determinante y resultó "idónea para producir la muerte". En principio, los investigadores vinculan la causa de muerte al accidente y no a la agresión posterior, aunque todavía restan estudios complementarios para determinar si los golpes posteriores tuvieron incidencia en el desenlace fatal.
Hasta ahora, la única imputada en la causa principal es la conductora de 25 años que manejaba el Ford Ka blanco involucrado en el choque, acusada de homicidio culposo. La situación procesal de Marzzellino, quien tiene un frondoso historial de antecedentes penales, todavía no fue definida: en principio podría ser imputado por lesiones.
La investigación está a cargo de la fiscal Daniela María Bertoletti Tramuja, quien continúa reuniendo pruebas para integrar el resultado de la autopsia con las imágenes, testimonios y pericias pendientes. El caso conmocionó a la comunidad de Chascomús y generó un fuerte debate sobre la actuación policial en situaciones de emergencia.

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