El musical Cuando Frank conoció a Carlitos regresa este miércoles 4 de noviembre al Multitabarís de la calle Corrientes.
La obra, que recrea el encuentro imaginario entre Carlos Gardel y Frank Sinatra en un camarín de Nueva York en 1934, inicia su temporada de despedida porteña.
Está a punto de cumplir 600 funciones y ya convocó a más de 150.000 espectadores desde su estreno en 2024.
La obra se presenta hasta el lunes 7 de diciembre en Corrientes 831 y luego viajará a Miami para iniciar su recorrido internacional.
Durante las cinco semanas de despedida, el rol de Frank volverá a estar a cargo de Alan Madanes, quien lo encarnó en la primera versión teatral.
El personaje fue interpretado también por Pablo Turturiello en la versión original estrenada vía streaming y por Lucas Gerson en la última etapa, mientras Oscar Lajad sigue como el Carlitos único e irrepetible.
La obra, escrita por Raúl López Rossi y Gustavo Manuel González y producida por Héctor Cavallero, surgió hace más de cinco años como un espectáculo de tangos cantados en inglés.
En un principio, estaba pensada para un pequeño teatro de San Telmo con capacidad para 70 personas, hasta que el aporte económico de Eduardo Eurnekian permitió jugar a lo grande.
“En un principio iba a ser en un cafe con dos actores porque no entraban tres, hasta que apareció Eduardo Eurnekian con el aporte económico que nos permitió jugar a lo grande”, recuerda Raúl López Rossi.
El salto de escala llevó a la producción a recorrer teatros de la Calle Corrientes hasta llegar al Teatro Presidente Alvear, donde el musical estrenó el 5 de julio de 2024.
El estreno incluyó una calle Corrientes ambientada en los años 30 y un Gardel que bajó de un auto de época.
La trama transcurre en un camarín de los estudios de la NBC, donde un joven Frank Sinatra aborda a Carlos Gardel con admiración y debe vencer el recelo del Zorzal.
El embrión minimalista mutó en un musical con orquesta y bailarines en escena y con Antonella Misen como Nancy Barbuto.
Entre consejos y confidencias, surge una amistad inesperada que combina humor y nostalgia con algunas de las canciones más lindas de todos los tiempos.
“Gustó la obra, fue un comienzo tan bueno que creímos que toda la vida iba a ser sold out. Después, la vida real es más dura pero siempre nos vino a ver el público”, reconoce López Rossi.
Tras varias semanas, la producción se mudó en septiembre de 2024 al Teatro Astral, donde continuó sumando funciones y reconocimientos.
El palmarés incluye siete de los diez Premios Hugo a los que estaba nominado, el Martín Fierro de Teatro, trece nominaciones a los Premios ACE y el Premio Argentores al mejor libro.
También sumó el reconocimiento María Guerrero y Teatros del Mundo a la mejor escenografía.

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