Una fuerte polémica se desató en el oficialismo porteño tras la respuesta del gobierno de Javier Milei al Reino Unido por el tema Malvinas. El cruce involucró a la vicepresidenta Victoria Villarruel y las diputadas Sabrina Ajmechet y Lilia Lemoine, exponiendo tensiones internas en La Libertad Avanza.
El conflicto se originó después de que el Gobierno argentino respondiera al Reino Unido por el presunto mail del Pentágono que revelaría que el presidente estadounidense Donald Trump quitaría su respaldo a la causa británica por Malvinas en represalia por la falta de apoyo de Londres en la guerra contra Irán.
Villarruel apuntó directamente contra Ajmechet en su perfil de X (ex Twitter), criticándola por viejos tuits en los que habría reivindicado la soberanía inglesa sobre las islas. "Ajmechet es una vergüenza", escribió la vicepresidenta, escalando el tono del enfrentamiento.
La respuesta de la diputada no se hizo esperar. Ajmechet contraatacó en la misma red social: "Lo que es una vergüenza que una vicepresidente esté en contra de su gobierno". La frase apunta directamente a las conocidas diferencias entre Villarruel y el círculo más cercano a Milei.
En defensa de su compañera de bancada, Lilia Lemoine se sumó a la polémica con una declaración que añadió una dimensión más compleja al conflicto. "Que te hayan denunciado falsamente 3 veces por lo mismo deja al descubierto que lo que les molesta de vos es que sos judía. Para mí está clarísimo", afirmó la diputada.
El cruce expone las tensiones internas que atraviesan al oficialismo, particularmente entre Villarruel y el núcleo duro de La Libertad Avanza. Estas diferencias ya se habían manifestado en otros temas, pero la cuestión Malvinas parece haber sido el detonante de un enfrentamiento público que compromete la imagen de unidad del gobierno.
La polémica se desarrolla en un contexto delicado para la política exterior argentina, donde el tema Malvinas mantiene su sensibilidad histórica. El presunto cambio de posición de Trump respecto al respaldo británico podría representar una oportunidad diplomática que el gobierno de Milei busca capitalizar, pero los cruces internos complican el mensaje oficial.

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