Las privatizaciones de rutas nacionales vuelven a despertar el apetito de los grandes constructores argentinos. Un total de 20 consorcios presentaron ofertas para hacerse cargo de 3.920 kilómetros de rutas en el Norte del país, en lo que representa la Etapa III de la Red Federal de Concesiones.
Entre los postulantes aparecen nombres históricos de la construcción que buscan su revancha tras perder licitaciones anteriores: Cristóbal López, Aldo Roggio, José Cheddiak, Hugo Dragonetti y el neuquino Elías Sapag. También compiten ganadores de concursos previos como José Cartellone y nuevos jugadores como IEB Construcciones (ex Dycasa) y el Grupo Corven.
El ministro de Economía Luis Caputo celebró en redes sociales que estas rutas, "fundamentales para la producción, el comercio, el turismo y la integración regional", estarán "en obra en las próximas semanas" con inversión 100% privada. "Más eficiencia, más inversión y mejor infraestructura para los argentinos", destacó el funcionario.
La apuesta oficial apunta a reactivar el sector construcción, gran demandante de mano de obra y con efecto multiplicador en toda la economía, para impulsar el rebote de la actividad en el segundo semestre. Este primer tramo forma parte de un plan más ambicioso que busca privatizar 9.000 kilómetros sobre una red total de 40.000 kilómetros de rutas nacionales.
Entre las empresas familiares que compiten se destacan los Maggiora, principal contratista de obras en Córdoba; los Laugero, con desarrollos inmobiliarios en Mendoza; y los Piton, grandes contratistas de obra pública en Entre Ríos. Esta diversidad geográfica refleja el interés nacional que despertó la licitación.
El nuevo modelo se desarrollará sin subsidios del sector público, dejando atrás los esquemas deficitarios del pasado. Vialidad Nacional será el organismo encargado de supervisar el cumplimiento mediante un esquema de control por resultados, con el objetivo de garantizar corredores seguros y con adecuados niveles de servicio.
Para los constructores que perdieron licitaciones anteriores, esta representa una oportunidad de oro para recuperar terreno en un mercado que había quedado concentrado en pocas manos. La competencia promete ser intensa, especialmente considerando que se trata de inversión privada pura sin respaldo estatal, lo que eleva tanto el riesgo como la rentabilidad potencial de los proyectos.

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