La ex presidenta Cristina Kirchner convirtió una entrevista en The Washington Post en un mensaje electoral: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”. La frase dejó en claro que la ex mandataria no piensa quedar afuera de la discusión por la representación del peronismo.
Más allá de si la justicia argentina tuerce su decisión sobre la causa Vialidad y la deja competir, lo que al día de hoy no parece estar en el horizonte, CFK dejó en claro que tendrá participación directa en la discusión electoral y que el candidato del peronismo, sea cual sea, tendrá que sentarse a negociar con ella como una de las principales dirigentes del espacio.
Esa negociación también incluirá a otros actores del PJ relevantes, pero la tendrá a ella como protagonista esencial. El motivo es consistente: su figura política sigue midiendo muy bien en casi todas las encuestas, con niveles de aprobación que superan el 40%, y le otorgan el papel de protagonista necesaria en las escenas importantes de la discusión electoral.
Cristina Kirchner no está dispuesta a rifar su capital político construido a lo largo de las últimas dos décadas. Y queda a la luz, con claridad, que no dejará que Axel Kicillof se quede con sus votos fácilmente por el solo hecho de representar a un mismo apéndice del heterogéneo mundo peronista.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, busca ser el representante del peronismo en las próximas elecciones, pero es, ante todo, una figura que bien puede representar el voto kirchnerista, distinto al del resto del justicialismo. Existe una tensión permanente entre el cristinismo y el kicillofismo que no es posible concluir.
El jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, respondió en su conferencia de los lunes: “Cada uno de los sectores propondrá candidaturas y como nosotros creemos que es lo más sano en este momento, el pueblo peronista va a definir quién nos representa como candidato a presidente”. La respuesta ensayada buscó marcar distancia con la interna y sostener la idea de que la definición debe ser popular.
El kicillofismo trabaja la hipótesis de unas PASO y considera, tal cual lo dijo el Gobernador, que lo mejor es que el candidato lo decida la gente. En el esquema político están convencidos de que Kicillof, llegado el caso, va a tener un fuerte respaldo en las urnas y que está en condiciones de afrontar una votación con cualquier candidato.
El mensaje que bajan en La Plata es que van a seguir por el mismo camino que transitaron hasta acá y que están dispuestos a competir. De esa forma, condicionan a sus interlocutores: si quieren modificar la premisa de su candidatura, se la tienen que ganar con votos. No nombran la posibilidad de unas PASO con CFK, porque no aparece como una opción válida a esta altura.
Lo que tienen en claro es que deberán enfrentarse a un candidato avalado por ella. “Qué diga si realmente quiere enfrentar a Cristina en unas PASO. Eso tendría un costo grande sobre su electorado, por eso no lo hace. No se entiende que está haciendo Axel”, precisó un encumbrado dirigente de La Cámpora.
Para el conurbano bonaerense, la disputa no es solo un debate de cúpulas: define si el candidato del peronismo será avalado por la ex presidenta o si Kicillof logrará imponer su propia construcción desde La Plata. La interna atraviesa el territorio provincial y condiciona el armado electoral del año que viene.

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