La industria argentina atraviesa su peor momento en años, con ocho meses consecutivos de caída desde junio de 2025 que golpean especialmente duro al Área Metropolitana de Buenos Aires. Los números oficiales revelan un panorama desolador: bajones del 24,6% en la fabricación de vehículos automotores, 22,6% en textiles y calzado, y cifras aún más dramáticas en otros sectores clave.
Los datos más alarmantes corresponden a la maquinaria agropecuaria con una caída del 37,7% y los equipos de informática, televisión y comunicaciones que se desplomaron un 50%. Esta debacle productiva se refleja directamente en el empleo: entre agosto de 2023 y enero de 2026, se perdieron 72.731 empleos industriales registrados a nivel nacional.
Una reciente encuesta del INDEC sobre expectativas empresariales confirma la falta de optimismo en el sector. El 52,5% de los empresarios identifica la "demanda interna insuficiente" como el principal factor que limita su capacidad para aumentar la producción. En contraste, solo el 11,5% menciona la competencia de productos importados como problema principal.
El panorama laboral es especialmente crítico en la provincia de Buenos Aires, que concentra el 38% de la destrucción de empleo nacional con 77.362 fuentes de trabajo perdidas. Esta cifra supera a cualquier otra jurisdicción del país y golpea directamente al corazón productivo del conurbano bonaerense.
El economista Ricardo Arriazu, reconocido referente del liberalismo local, advierte que el modelo desregulador implementado por la gestión de Javier Milei genera "más destrucción de empleo que creación". Según su análisis, la mayor parte del costo social del experimento económico recae sobre el populoso conurbano bonaerense.
Los sectores más afectados incluyen la construcción con 82.393 puestos perdidos y el comercio con 4.759 empleos menos. Estas actividades, que históricamente funcionan como generadoras masivas de empleo, representan conjuntamente más del 30% del PBI nacional.
El "indicador de confianza empresarial" del INDEC refleja esta crisis con 14 meses consecutivos en terreno negativo entre enero de 2025 y marzo de 2026. En varios períodos, el indicador superó el -20%, evidenciando la profunda desconfianza del sector privado.
Apenas el 15,1% de los empresarios afirma que planea aumentar la producción, mientras que un abrumador 84,9% sostiene que "no variará o disminuirá" su actividad. Esta perspectiva se traduce en que el 79% de las empresas no modificará su planta de empleados en los próximos tres meses.
El Estimador Económico del INDEC, que funciona como anticipo del PBI anual y analiza 16 sectores representativos, confirma la tendencia: ocho meses de caída entre enero de 2025 y marzo de 2026, abarcando desde la actividad financiera hasta la industria, el comercio y la construcción.

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