Una grieta inesperada se abrió en la bancada peronista del Senado cuando la senadora camporista Anabel Fernández Sagasti decidió alejarse físicamente del jefe de bloque José Mayans tras años de sentarse a su lado en primera fila.
La mendocina, que está embarazada de cinco meses, abandonó su histórica ubicación junto al formoseño y se mudó a la última fila del recinto, pegada contra la pared. En su lugar se sentó el chaqueño Jorge 'Coqui' Capitanich, completando un enroque que sorprendió a toda la bancada justicialista.
El portazo silencioso de Fernández Sagasti obedece al profundo enojo que mantiene con Mayans por cómo se manejó la designación de María Paz Bertero como Defensora de los Niños, Niñas y Adolescentes. En la última reunión de la bancada peronista hubo una fuerte discusión a los gritos por este tema que terminó fracturando la unidad del bloque.
La vicepresidenta del bloque peronista cuestionó duramente que no se hubiera tratado el nombramiento de Bertero el año pasado, antes del recambio legislativo de diciembre. Según su posición, esa demora estratégica terminó siendo fatal para las aspiraciones de la candidata kirchnerista.
Esta semana, la Bicameral del Defensor -presidida por la libertaria Vilma Bedia y con Nicolás Mayoraz como vice- decidió mandar a archivo la resolución de designación de Bertero y anunció el inicio de un nuevo concurso para ocupar el cargo.
El diputado libertario Mayoraz fundamentó la decisión argumentando que 'el plazo se venció el 22 de marzo' y que el procedimiento anterior había quedado sin efecto. Los sectores 'celestes' nunca vieron con buenos ojos el perfil de Bertero, quien ya contaba con el visto bueno de Diputados desde octubre del año pasado.
El cambio de bancas expone las tensiones internas del peronismo en un Senado donde perdió peso político. Fernández Sagasti, quien junto a Mayans y la cristinista Juliana Di Tullio formaba el tridente visible en los debates parlamentarios, ahora busca marcar distancia del liderazgo del formoseño.
La crisis se profundizó cuando en la reunión constitutiva de la bicameral, Fernández Sagasti llegó tarde y se encontró con que las autoridades ya habían sido nombradas. El peronismo aspiraba a dos asientos de los cinco que le corresponden al Senado, pero el oficialismo solo aceptó cederles uno, generando mayor frustración en la bancada opositora.
Con la nueva configuración del Senado, donde La Libertad Avanza y sus aliados tienen mayor peso, las chances de que el peronismo pueda imponer sus candidatos en organismos clave se han reducido drásticamente. El caso Bertero es apenas el primer síntoma de una oposición que deberá adaptarse a un nuevo equilibrio de fuerzas en el Congreso.

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