La transformación es silenciosa pero contundente: en los pasillos de las maternidades porteñas cada vez se escuchan menos llantos de recién nacidos. Miguel Huespe, jefe del Departamento Materno Infantil del Hospital Santojanni, lo resume con una frase que refleja la nueva realidad: "Tenía dos unidades de internación, con aproximadamente 70 camas. Tuve que cerrar toda una sección, que ahora está dedicada a ginecología".
El panorama que describe Huespe era "impensado" cuando él hizo la residencia hace 40 años. En aquel entonces, el Santojanni registraba 4.500 nacimientos por año. Cuando asumió el cargo en 2018, proyectó que para 2025 llegarían a 5.000 partos anuales. La realidad lo golpeó: "Con suerte tenemos 1.300", admite.
Esta caída dramática no sorprende a los especialistas, que vieron con naturalidad el cierre de la maternidad del Sanatorio Finochietto días atrás. Es el segundo más resonante después del Instituto Diagnóstico (IADT) en 2023. Pero también cerraron las maternidades de la Clínica Santa Isabel y el Sanatorio de La Trinidad Mitre, ambos privados.
El Finochietto, que funcionaba desde 2013 y fue epicentro del boom de rusas que venían a parir para conseguir el pasaporte argentino, justificó el cierre por la "innegable" caída de nacimientos. En esos espacios instalarán nuevos quirófanos y Unidades de Cuidados Ambulatorios.
La crisis no es exclusiva del sector privado ni de la Ciudad. El mes pasado, el Ministerio de Salud de Mendoza cerró la maternidad del Hospital Carlos Saporiti por los pocos nacimientos en esa localidad de Rivadavia, donde abrirán un área de salud mental.
"El costo de un recién nacido en neonatología es tremendo, lo tenés 90 días internado", explica Huespe sobre la complejidad económica que enfrentan tanto el sector público como el privado. El Santojanni mantiene un número "razonable" de partos porque atiende embarazos de alto riesgo y tiene neonatología de tercer nivel.
El panorama en otros hospitales porteños es similar: el Durand, el Pirovano y el Vélez Sársfield no superan los 1.000 partos anuales. El Fernández puede llegar a 1.500, mientras que el Penna no supera los 1.300.
La "madre de todas las maternidades" porteñas, la Maternidad Sardá, también sintió el impacto. Según el Ministerio de Salud porteño, en 2025 registró 3.321 nacimientos, una cifra que apenas supera los 3.010 nacimientos del Sanatorio Otamendi, el principal centro privado.
"Tuvimos una caída del 25%, mucho menos pronunciada que en los sanatorios que nos rodean", explica Hernán Jensen, jefe de Obstetricia del Otamendi. "Pero hay que entender que el Otamendi tiene la primera neonatología privada de la Ciudad, eso te da un crédito importante".
Esta transformación responde a un fenómeno nacional: según el último informe de Estadísticas Vitales, la tasa de natalidad cayó un 47% en una década. Las camas que antes ocupaban mujeres con recién nacidos ahora se destinan a otras especialidades más demandadas, marcando el fin de una era en la salud reproductiva argentina.

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