La situación de Manuel Adorni como jefe de Gabinete se vuelve cada vez más insostenible tras la presentación de su declaración jurada, donde admitió haber sumado más de 500.000 dólares en negro a su patrimonio. El escándalo, que arrastra una investigación judicial desde hace tres meses, ahora enfrenta una nueva amenaza en el Congreso.
El peronismo ingresó al Senado un pedido para que Adorni sea interpelado en un plazo de siete días y, de aprobarse, removido de su puesto. La estrategia del Gobierno de dilatar los plazos aprovechando la semana corta por el feriado parece insuficiente ante una avanzada opositora que podría contar con el respaldo del PRO, la UCR y otros bloques.
En la Rosada ya se habla del "factor Kueider", recordando la destitución del senador entrerriano en diciembre de 2024 tras ser detenido por ingresar con más de 200.000 dólares sin declarar a Paraguay. Kueider fue destituido por amplísima mayoría con 60 votos a favor y solo seis en contra, un antecedente que preocupa al oficialismo.
Ante este panorama, el Gobierno maneja dos opciones: echar a Adorni antes de exponerlo nuevamente en el Congreso o esperar que renuncie voluntariamente, terminando con casi 100 días de agonía que complican todo el proyecto libertario.
Paradójicamente, la crisis de Adorni sirvió para acercar a dos figuras clave de La Libertad Avanza que venían con tensiones desde principios de año: Patricia Bullrich y Karina Milei. Después de la forzada foto del jueves en la mesa política para celebrar el cumpleaños de la senadora, ambas consolidaron su acercamiento en un festejo más íntimo.
El sábado, en el restaurante del hotel Uno Buenos Aires Suites, sobre la avenida Rivadavia, Bullrich celebró sus 70 años con un brunch vespertino entre las 16 y 19 horas. La secretaria general de la Presidencia fue una de las dos invitadas libertarias al evento, junto a Pilar Ramírez, principal espada karinista en la Legislatura porteña con aspiraciones para 2027.
El encuentro sirvió para aliviar las tensiones entre la hermana del Presidente y la senadora, quien por ahora se niega a encarar una candidatura porteña el año próximo. Bullrich viene despachándose duro contra el Gobierno en diversos temas, más allá del caso Adorni, en una aparente estrategia de nacionalizar sus expectativas electorales.
"Karina entendió que Patricia quiere ayudar desde adentro, y que su rol muchas veces es criticar cuando cree que corresponde hacerlo", explican cerca de Bullrich. La senadora intercala gestos que hacen pensar en una ruptura política con acercamientos que buscan solidificar la alianza libertaria en un momento crítico para el Gobierno.

Comentarios