El sistema bancario argentino cerró abril de 2026 con señales mixtas: mientras los depósitos crecieron 7.34% interanual y el crédito al consumo se expandió, el financiamiento a la construcción registró una caída de 11.98%, evidenciando la cautela del sector ante la incertidumbre económica.
Los datos de la Superintendencia de Bancos muestran que los depósitos del sistema alcanzaron $120.742,5 millones, con un incremento de $8.256,6 millones respecto al mismo período de 2025. Este crecimiento estuvo impulsado principalmente por los depósitos externos, que aumentaron 13.33%, mientras que los internos avanzaron un más moderado 3.49%.
La cartera crediticia neta llegó a $102.694,5 millones, con un crecimiento de 4.73% respecto a abril de 2025. Sin embargo, cuando se analiza exclusivamente el crédito local, el avance fue más contenido: la cartera interna alcanzó $65.254,4 millones, con un incremento de apenas 1.15%.
El crédito al consumo personal lideró la expansión con un aumento de $901,8 millones, equivalente a 6.25%, hasta alcanzar $15.337 millones. Le siguió el crédito comercial, que creció $251,7 millones o 1.87%, y la cartera hipotecaria, que aumentó $147,5 millones, equivalente a 0.69%.
En contraste, la construcción continuó siendo el segmento más golpeado, con una caída de $571,9 millones en financiamiento. Esta reducción coincide con un período de menor dinamismo en proyectos inmobiliarios y mayor prudencia de las entidades financieras ante un sector históricamente volátil en Argentina.
También registraron retrocesos los créditos para actividades financieras y seguros (-6.23%), industria (-2.03%) y ganadería (-1.78%), reflejando la selectividad de los bancos en un contexto de alta incertidumbre macroeconómica.
Los nuevos préstamos aprobados entre enero y abril presentan un panorama aún más cauteloso. Aunque las colocaciones totales bajaron 2.7% hasta $8.607,1 millones, el crédito nuevo para consumo personal creció 17.9%, mientras que el financiamiento a la industria aumentó 45.4%.
Sin embargo, los nuevos préstamos hipotecarios retrocedieron 23.5% y los dirigidos a construcción disminuyeron 25.3%, una señal clara de que tanto la demanda como la oferta de financiamiento inmobiliario mantienen su cautela.
Un dato positivo es la mejora en la calidad de la cartera. La morosidad disminuyó de 1.67% a 1.50% entre abril de 2025 y abril de 2026, mientras que la cartera vencida pasó de representar 2.23% del total de préstamos a 2.12%.
Esta mejora en los indicadores de riesgo se dio pese al crecimiento del crédito, lo que indica una gestión más eficiente de los bancos. No obstante, las entidades mantuvieron una política conservadora de provisiones, aumentando el gasto por cuentas malas en 35.5% durante los primeros cuatro meses del año, hasta alcanzar $237,8 millones.

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