El sector financiero del Área Metropolitana de Buenos Aires atraviesa una etapa compleja, con el crédito al consumo registrando su séptimo mes consecutivo de caída en términos reales. Esta tendencia impacta directamente en las familias porteñas y del conurbano, que enfrentan mayores dificultades para acceder al financiamiento.
Según datos de LCG, en mayo el crédito en pesos al consumo se contrajo 1,2% mensual real, con una proyección de inflación del 2,2%. En términos interanuales, la caída fue del 1,1% real, algo que no ocurría desde agosto de 2024.
Las líneas más afectadas son los préstamos personales y tarjetas de crédito, herramientas fundamentales para el consumo de las familias del AMBA. Los préstamos personales, aunque subieron nominalmente un 1% mensual hasta alcanzar $21 billones, registraron una caída real del 1,4% mensual.
Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, explicó que "nos encontramos ante el quinto mes consecutivo de baja en términos reales de la cartera. Los motivos de este estancamiento los encontramos en las carteras donde predominan las familias e individuos como deudores".
La situación se agrava por las tasas activas elevadas respecto a la inflación y salarios que aún no logran recomponerse en la región metropolitana. Los bancos mantienen políticas restrictivas debido a los altos niveles de morosidad experimentados en meses pasados.
En contraste, los préstamos comerciales mostraron una recuperación del 3,3% mensual real, según LCG, lo que podría beneficiar a las empresas del AMBA que buscan financiamiento para capital de trabajo.
Los créditos en dólares, que el Gobierno destacó como una alternativa, también perdieron impulso. Crecieron apenas US$ 403 millones en mayo, muy por debajo de los US$ 1.313 millones de abril. Las tarjetas de crédito en dólares cayeron 5,6% mensual.
La recuperación del crédito está condicionada a la evolución de los depósitos bancarios, que en mayo crecieron marginalmente 0,1% mensual real en pesos. Barbero advirtió que "hasta que no se regularice la situación de incumplimiento de las carteras, no veremos crecimientos como los del inicio del año pasado".
Para las familias del AMBA, esta situación implica menor acceso al financiamiento para consumo, lo que podría afectar la reactivación económica local en sectores como comercio minorista, electrodomésticos y automotores.

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