La cena del lunes en la parrilla "Mil Flores", ubicada a cuatro cuadras del Cilindro de Avellaneda, generó revuelo en el mundo Racing. Gustavo Costas, recientemente desvinculado del club, fue el centro de un encuentro que mezcló nostalgia futbolística con política partidaria.
Entre los comensales se encontraban viejos barras de la Guardia Imperial, incluso viudas de algunos capos cuyas fotos decoraban las paredes del restaurán. El clima se caldeó cuando Mercedes Stasi, integrante de SARCAC (Socios Autoconvocados de Racing Club Asociación Civil), tomó la palabra para proclamar su apoyo incondicional al ex técnico.
"Gustavo es Racing, Milito no", cantaron los presentes mientras Stasi, quien también trabaja en el Instituto Patria y es cercana a Cristina Fernández de Kirchner, continuaba su discurso. "Las explicaciones del salto de calidad al salto al vacío las tiene que dar otro", sentenció, en clara alusión al presidente Diego Milito.
La presencia de Gerardo González, asambleísta por la minoría y hombre del ex presidente Víctor Blanco, a pocos metros de Stasi, evidenció la dimensión política del encuentro. Desde el oficialismo racinguista observan esta situación como una "utilización política de Costas" en el marco de las tensiones internas del club.
El conflicto se profundizó tras la salida del entrenador, cuando Milito aseguró públicamente que hubo un "común acuerdo" mientras que Costas sostuvo categóricamente que "lo echaron". Esta discrepancia en las versiones alimentó el malestar entre ambos dirigentes.
Roberto Torres, ex dirigente de Racing y cercano a Costas, también estuvo presente en la cena. Torres, enfrentado con la dirigencia actual, es uno de los principales impulsores de una eventual candidatura del técnico. El domingo anterior, cuando un grupo de barras forzó el portón del club, fue señalado como uno de los responsables, aunque él aseguró que estuvo "como socio".
Ese mismo día, Costas había declarado en una improvisada conferencia de prensa: "Yo pienso que no es una despedida, porque pienso que pronto volveremos". Esta frase ahora cobra nueva dimensión tras la cena política del lunes.
Sin embargo, fuentes cercanas al entrenador relativizan la posibilidad de un regreso como dirigente. "Gustavo es técnico, él va a querer volver para ganar la Libertadores. Siente la adrenalina del día a día", confió una persona allegada al ex DT a Clarín. A fin de año, Costas había recibido tres ofertas de Brasil, incluyendo una del Atlético Mineiro, que declinó sin imaginar que seis meses después se iría de Racing.
El técnico se despidió a través de Instagram con un mensaje que inicialmente agradeció a todos menos a los jugadores y la dirigencia. Posteriormente editó el posteo para incluir a los futbolistas, quienes ya no le respondían en la cancha pero mantenían el afecto personal. Maravilla Martínez, Agustín García Basso y Santiago Sosa lo saludaron vía redes sociales.
"Solo tengo palabras de agradecimiento por el cariño de siempre, el respeto y por estar en cada momento. Los tiempos malos pasan, pero el amor de la gente es algo que nunca se olvida", escribió Costas, dejando abierta la puerta para un eventual regreso que ahora podría no ser solo deportivo.

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