El contratista Matías Tabar ratificó ante la justicia federal que el vocero presidencial Manuel Adorni le pagó U$S 245.000 en efectivo por las refacciones realizadas en su casa del country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz. Esta vez aportó las facturas y remitos que respaldan sus dichos.
Mientras Adorni sostiene que no realizó esos pagos, Tabar entregó este viernes ante el fiscal federal Gerardo Pollicita la documentación completa de los proveedores que participaron en la obra. También presentó una gran cantidad de chats que corroboran las transacciones realizadas sin documentación formal.
"Está declarado que fue en dólares billete, porque el contexto de hace dos años era bastante distinto al de ahora. Es la única forma que el constructor se trata de resguardar", explicó Tabar en declaraciones a TN. El contratista insistió en que "adora" a Manuel Adorni y está "convencido de que es honesto".
Según la declaración testimonial del 4 de mayo, el primer pago fue de 35.000 dólares en efectivo, entregado personalmente por Adorni en la casa. Sin embargo, públicamente después mencionó un anticipo de 94.000 dólares. Todos los pagos posteriores también fueron en efectivo y dólares, "generalmente entregados por Adorni sin recibos, facturas ni comprobantes".
La propiedad del Lote 380 del country de Exaltación de la Cruz fue adquirida por 120.000 dólares con ayuda de un préstamo gestionado por la escribana Adriana Nechevenko. El matrimonio Adorni-Angeletti sumó 20.000 dólares propios para completar la operación. Paradójicamente, la refacción costó el doble que la compra de la vivienda.
Entre los proveedores identificados por Tabar figuran Marcelo Falcón (carpintero), Ramón Montenegro (albañil) y un plomero llamado Gustavo de Campana. También mencionó a César Villegas entre otros trabajadores que participaron de lo que definió como una "remodelación de alto valor económico".
El contratista explicó que en el rubro de la construcción "la mayor parte" de los trabajos se realiza sin factura, justificando así la falta de documentación formal. Sin embargo, las facturas entre su empresa y los proveedores, junto con los remitos comerciales, quedaron como evidencia del flujo de dinero en efectivo que manejaba cada veinte días.
El caso se investiga en Comodoro Py bajo la hipótesis de enriquecimiento ilícito, considerando que los ingresos declarados del vocero presidencial no justificarían una inversión de tal magnitud en dólares cash durante un período de restricciones cambiarias.

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