El consumo argentino sigue enviando señales mixtas. Según los últimos datos del Indec, en julio de 2026 las ventas en supermercados cayeron 0,7% respecto a junio, mientras que los autoservicios mayoristas registraron un crecimiento de 1,2% en el mismo período. La divergencia entre ambos canales refleja cambios en los hábitos de compra de los hogares porteños y bonaerenses, que buscan mejores precios en formatos mayoristas.
En términos interanuales, ambos canales mostraron retrocesos. Los supermercados se contrajeron 2,1% y los mayoristas 1,1%, siempre en términos reales (descontando inflación). En el acumulado de enero a julio, los dos formatos quedaron 2,7% por debajo del mismo período de 2025, evidenciando la persistencia de la debilidad en el consumo masivo.
A precios corrientes, las ventas de supermercados sumaron $2.591.042,4 millones en julio, un 25,8% más que en el mismo mes de 2025. Sin embargo, el índice de precios implícitos del canal aumentó 28,5% interanual, superando el alza nominal y explicando la caída real. Este fenómeno es clave para entender la situación en el Gran Buenos Aires, donde la variación nominal fue de 25,4% pero el poder adquisitivo efectivo se deterioró.
Entre los rubros, Carnes lideró los aumentos con 39,5% interanual, seguido por Verdulería y frutería con 30,6%, Bebidas con 27,7% y Lácteos con 25,6%. En contraste, Indumentaria, calzado y textiles subieron apenas 8,5%, y Electrónicos y artículos para el hogar solo 11,6%, muy por debajo de la inflación promedio del canal.
El rubro Almacén, que representa el 28% de las ventas totales en supermercados, aumentó 24,6% nominal. Este segmento, que incluye productos de consumo diario como fideos, arroz, aceite y enlatados, es un termómetro clave del consumo de las familias del AMBA.
Las ventas por habitante también muestran disparidades regionales. El promedio nacional fue de $55.761, pero en el extremo superior se ubicaron Tierra del Fuego con $191.082, Santa Cruz con $186.466 y Neuquén con $182.885. En el otro extremo, Santiago del Estero registró apenas $14.661 y Chaco solo $16.495 por habitante.
En el canal mayorista, las ventas alcanzaron $401.070,1 millones a precios corrientes en julio, un 26,3% más que un año atrás. El índice de precios implícitos subió 27,8% interanual, también por encima del alza nominal, resultando en una caída real de 1,1%.
Los rubros con mayores aumentos en mayoristas fueron Lácteos con 35,9%, Almacén con 29,6%, Verdulería y frutería con 28,1% y Carnes con 27,7%. Electrónicos y artículos para el hogar fue el único grupo que retrocedió en términos nominales, con una baja de 3,8%.
Un dato llamativo es el comportamiento en la Ciudad de Buenos Aires, donde los mayoristas tuvieron la menor variación interanual a precios corrientes: apenas 6,1%, con una participación de 3,2% en el total. En cambio, en los 24 partidos del Gran Buenos Aires, que concentran el 37,5% de las ventas mayoristas, el aumento fue de 27,5% nominal.
El panel del canal mayorista está integrado por 32 empresas con 193 bocas de expendio. El ticket promedio fue de $47.535, con una suba interanual de 31,8%, y las ventas por metro cuadrado alcanzaron los $411.614, un 29,5% más que un año atrás. Estos números sugieren que los consumidores están comprando menos unidades pero pagando más por cada operación.
La divergencia entre supermercados y mayoristas refleja una estrategia de supervivencia de los hogares del AMBA: ante la pérdida de poder adquisitivo, muchos vecinos optan por comprar en formatos mayoristas para acceder a mejores precios unitarios, aunque esto implique desembolsos iniciales más altos. Esta tendencia es particularmente visible en el conurbano bonaerense, donde el formato mayorista ha ganado terreno en los últimos meses.
Con información de: Infobae

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