El Congreso de Estados Unidos investigó las operaciones de pesca ilegal china en aguas sudamericanas y documentó casos específicos en territorio argentino, donde la flota de Pekín opera como instrumento de presión diplomática con impacto directo en la soberanía nacional y los recursos pesqueros del Mar Argentino.
El informe "China's Global Fishing Offensive" fue elaborado por el Comité Selecto sobre la Competencia Estratégica entre Estados Unidos y el Partido Comunista Chino, junto a la Subcomisión de Seguridad del Transporte y Marítima de la Cámara de Representantes. El trabajo incluyó investigaciones de campo en Argentina y Chile, relevando incidentes directos entre embarcaciones chinas y autoridades locales.
El caso más documentado ocurrió previo a la Cumbre del G20 de 2018 en Buenos Aires. Según el reporte, Pekín emitió una directiva ordenando a toda su flota de aguas distantes retirarse de zonas económicas exclusivas extranjeras "para establecer la imagen de una gran potencia responsable" y evitar violaciones durante el encuentro de líderes mundiales en territorio argentino.
Esta orden respondió directamente a enfrentamientos previos con la Prefectura Naval Argentina. En febrero de 2018, la guardia costera argentina disparó sobre un buque pesquero chino acusado de pesca ilegal en aguas nacionales. Cuatro barcos adicionales de la misma bandera intervinieron para facilitar su huida, llevando al gobierno argentino a emitir órdenes internacionales de captura para las cinco embarcaciones.
Los antecedentes son aún más graves. En 2016, Prefectura había hundido otro pesquero chino en circunstancias similares, evidenciando un patrón de violaciones sistemáticas en aguas del Atlántico Sur que afectan directamente a los puertos bonaerenses y la industria pesquera de Mar del Plata.
El informe encuadra estos episodios dentro de una estrategia más amplia. "La República Popular China es la única nación que utiliza su flota de pesca de aguas distantes como extensión de sus fuerzas de seguridad marítima oficiales", cita el documento, referenciando análisis de la Oficina de Inteligencia Naval estadounidense.
La flota china —estimada entre 2.000 y 16.000 embarcaciones cuando se incluyen naves vinculadas a milicias y con banderas extranjeras— registró más de 110 millones de horas de actividad en aguas de 90 países entre 2022 y 2024, utilizando tecnología satelital BeiDou para coordinación en tiempo real.
La dimensión económica del problema impacta directamente en la región. La pesca ilegal, no declarada y no reglamentada genera en América Central y del Sur hasta 2.300 millones de dólares en daño económico, 600 millones en pérdida de ingresos y aproximadamente 500 millones en recaudación fiscal no percibida.
El reporte llega meses después de que el mismo comité advirtiera sobre instalaciones espaciales chinas en suelo argentino, identificando la Estación Espacio Lejano de Neuquén, construida en 2014 durante la presidencia de Cristina Kirchner sobre un predio de 200 hectáreas cedido a China por 50 años sin pago de impuestos.

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