La Sala I del Tribunal de Casación Penal bonaerense confirmó este jueves la condena a prisión perpetua contra Martín Del Río, el hombre que asesinó a sus padres en su casa de Vicente López en 2022. Los jueces Ricardo Maidana y Daniel Carral rechazaron por unanimidad el recurso presentado por la defensa.
El doble parricida había sido declarado culpable por unanimidad en un juicio por jurados celebrado a fines de 2024 en los tribunales de San Isidro. Su defensa, encabezada por la abogada Mónica Chirivín, planteó múltiples irregularidades procesales que según argumentaron justificaban anular el veredicto.
Entre los principales cuestionamientos, la defensa sostuvo que la jueza María Coelho permitió testimonios contaminantes, especialmente el de Nina Aquino, quien había sido imputada durante la investigación y luego sobreseída. También objetaron la participación de personas vinculadas a la fiscalía de Alejandro Musso, alegando que expusieron videos y pruebas sin explicar su origen.
Otro punto central del recurso fue el tiempo de deliberación del jurado. La defensa afirmó que menos de 30 minutos no permitieron una discusión seria del caso. Sin embargo, el Tribunal constató que la deliberación duró cincuenta minutos y descartó que exista un plazo mínimo establecido por ley.
Los defensores también criticaron las instrucciones dadas al jurado, asegurando que la magistrada utilizó lenguaje técnico y leyó el texto de corrido. "La ausencia de términos sencillos hizo que el jurado dictara un veredicto condenatorio sin entender la ley", había insistido la defensa.
En su resolución, los jueces de Casación desestimaron todos los argumentos. Explicaron que la defensa no presentó los recursos en tiempo y forma frente a la admisión de testigos, lo que inhabilitó esa queja. Sobre la exhibición de videos y otros elementos, la sentencia subrayó que las objeciones llegaron fuera del momento procesal oportuno.
Respecto de las declaraciones previas del acusado referidas por testigos, los jueces consideraron que no fueron determinantes para la decisión del jurado. La sentencia sostiene que la prueba debatida permitió alcanzar un estándar suficiente para descartar dudas razonables.
Del Río permanece en el pabellón N°3 del penal de San Martín desde su detención. "Es un lugar de encierro para gente tranquila. No tiene contacto con el resto de la población carcelaria", explicó una fuente del centro de detención. El condenado no trabaja dentro de la cárcel y ocupa su tiempo libre leyendo el Código Penal y revisando los escritos de su defensa.
Durante el proceso de apelación, Del Río mantenía fe en que Casación le diera la razón, incluso revisaba personalmente cada documento antes de que su abogada lo presentara. Ahora, tras la confirmación de su condena, aún puede recurrir ante la Suprema Corte Bonaerense como última instancia provincial.

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