Un tribunal de Londres condenó a ocho años y tres meses de cárcel a Johnny Boy Doherty, un hombre de 26 años que lideró un violento robo contra una pareja de ancianos tras hacerse pasar por inspector del gobierno británico.
El hecho ocurrió en enero de este año en Woodford Green, al este de Londres, cuando Doherty y dos cómplices llegaron a la casa de las víctimas con el rostro cubierto. Se presentaron como personal oficial del gobierno para engañar a los propietarios y forzar el ingreso al domicilio.
Cuando el dueño de casa, un hombre de más de 80 años, les pidió credenciales, los tres asaltantes forzaron la entrada y amenazaron a la pareja con estar armados. Los ladrones exigieron dinero y comenzaron a recorrer la planta baja en busca de efectivo y objetos de valor.
La situación se agravó cuando uno de los delincuentes subió al piso superior, donde encontró a la esposa de la víctima, una mujer de más de 70 años. También la amenazó y le exigió que revelara dónde guardaban sus ahorros. Tras revolver la habitación, encontró una bolsa con efectivo que la mujer había preparado días antes.
El robo fue especialmente doloroso para las víctimas: la mujer había vendido parte de sus joyas familiares precisamente para convertirlas en efectivo, dinero que también fue robado esa noche. En total, la pareja perdió joyas, dinero en efectivo, un teléfono celular y una tarjeta bancaria por un valor estimado de 100 mil libras esterlinas, más de 130 mil dólares.
La investigación conjunta entre la Policía de Essex y la Policía Metropolitana de Londres determinó que la banda había utilizado un auto robado para cometer el delito. En abril, oficiales interceptaron a Doherty en Hayes y lo detuvieron. Durante el interrogatorio, el acusado se negó a responder preguntas, pero la evidencia reunida lo llevó a declararse culpable por robo.
"Esta fue una experiencia aterradora para la pareja, y se vio agravada por el hecho de que sucedió en su propio hogar", declaró el detective Alexander Cove, de la División de Investigación Criminal de Loughton y oficial a cargo del caso. Además de la pena de cárcel, Doherty recibió una orden de alejamiento que le prohíbe todo contacto con las víctimas.
La investigación para identificar y localizar a los otros dos hombres que participaron del asalto sigue abierta. Las autoridades británicas consideran que el hogar de la pareja fue claramente un blanco elegido por los delincuentes, posiblemente por la vulnerabilidad de las víctimas.

Comentarios