La Audiencia Provincial de Valladolid condenó a 17 años de prisión a un hombre por agredir sexualmente a su expareja y revelar información privada obtenida de su teléfono móvil. La sentencia, que se conoció este lunes, impone 14 años por agresión sexual y 3 años por descubrimiento y revelación de secretos.
Los hechos ocurrieron en la madrugada del 24 de agosto de 2024, cuando la víctima regresaba a su domicilio tras una salida nocturna con amigas. El acusado, quien no había aceptado el fin de la relación en julio de 2024, la abordó por la espalda en el portal de su casa y la obligó a ingresar a la vivienda.
Según la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, el agresor tomó un cuchillo de la cocina y comenzó a recriminarle que saliera de fiesta, exigiéndole que le entregara su teléfono y la contraseña para desbloquearlo. Ante la negativa de la mujer, la condujo por la fuerza hasta el dormitorio donde cometió la agresión sexual.
Tras el ataque, y bajo la presión de lo ocurrido, la víctima accedió a entregarle su teléfono móvil desbloqueado. El acusado aprovechó para revisar las conversaciones privadas y obtener el número de teléfono de un hombre con quien ella mantenía contacto.
Antes de abandonar la vivienda, el agresor se llevó parte de la lencería de la víctima en una maleta, diciéndole: "yo te la he comprado y no te la vas a poner con ningún otro hombre" y "cada vez que lo hagas esto es lo que volverá a pasar". Las amenazas evidencian el patrón de violencia de género y control que ejercía sobre su expareja.
Horas más tarde, cerca de las 8:15 de la mañana, el condenado utilizó la información obtenida del teléfono para llamar al hombre cuyo número había visto. Le advirtió que habían "retomado la relación sentimental" y lo amenazó diciéndole que "tuviera cuidado" porque sabía por dónde salía de fiesta.
El caso refleja la escalada de violencia que suele producirse tras las rupturas sentimentales, cuando el agresor no acepta el fin de la relación. La sentencia contempla tanto la agresión sexual como la violación de la privacidad y las amenazas posteriores, configurando un cuadro completo de violencia machista.

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