Una jornada de tensión y violencia marcó el final de "Argentina Salud", la falsa prepaga que operaba ilegalmente en La Matanza desde hace al menos cuatro años. La protesta de familiares de presuntas víctimas derivó en enfrentamientos frente a la clínica de González Catán, mientras la Policía Federal ejecutaba un megaoperativo que terminó con 29 detenidos y el desbaratamiento de toda la estructura criminal.
Los incidentes comenzaron cerca de las 13 horas frente a la sucursal ubicada en Ruta Nacional N° 3 y Atalco. Damián, uno de los denunciantes, relató el drama que vivió con su padre: "Le inyectaron un calmante y a los 20 minutos falleció en mi casa". El hombre, visiblemente conmovido, aseguró que "está lleno de casos" similares y que la muerte de su padre no fue un hecho aislado.
La situación escaló cuando Damián se acercó a increpar a los empleados del centro. Se desató entonces una pelea entre familiares y trabajadores que fue registrada por cámaras de televisión. El enfrentamiento terminó con el denunciante tirado en el piso y su madre descompensada, requiriendo asistencia médica inmediata.
Por orden del fiscal Fernando Garate de la UFI Descentralizada N° 1 de Laferrere, la clínica fue clausurada definitivamente. Además, tres personas fueron detenidas por agredir al personal policial que intervino para controlar la situación.
El caso se remonta a enero, cuando una médica descubrió que su identidad y sello profesional habían sido utilizados fraudulentamente en certificados expedidos por este centro. La denuncia desencadenó una investigación que reveló el verdadero alcance de la organización criminal.
Según reconstruyó la fiscalía, en "Argentina Salud" funcionaba una red donde estudiantes y enfermeros atendían pacientes sin habilitación, firmando recetas y diagnósticos con matrículas de médicos reales obtenidas de manera fraudulenta de bases de datos oficiales.
El operativo de este miércoles, ordenado por el juez Rubén Ochipinti del Juzgado de Garantías N°3, incluyó trece allanamientos simultáneos en González Catán, Virrey del Pino, San Justo y Canning. Los procedimientos revelaron la magnitud de la estructura: consultorios clandestinos, farmacias ilegales y depósitos distribuidos estratégicamente por La Matanza.
El botín secuestrado impresiona por su volumen: siete vehículos ploteados como ambulancias sin habilitación, armamento (una escopeta, dos pistolas y municiones), 286 sellos de profesionales de la salud, 3.200 historias clínicas, 36 teléfonos celulares, 48 computadoras y medicamentos e insumos médicos valuados en más de 80 millones de pesos.
Entre los 29 detenidos se encuentran el dueño del centro, su esposa, sus dos hijos y otros integrantes clave de la organización. Todos quedaron a disposición del juez Ochipinti junto con los elementos secuestrados.
El abogado defensor Roberto Herrera negó las acusaciones más graves: "Acá no había médicos truchos. Solo hubo una situación con una doctora", sostuvo, aunque la evidencia recolectada sugiere lo contrario.
Este caso pone nuevamente bajo la lupa la situación sanitaria en La Matanza, donde la falta de controles efectivos permitió que esta red operara durante años, poniendo en riesgo la salud de miles de vecinos del distrito más poblado del conurbano bonaerense.

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