La audiencia pública de este lunes dejó en claro que el Gobierno porteño no prevé pagar indemnizaciones a recolectores y barrenderos cuando venza el contrato, en un nuevo punto de fricción con Camioneros.
La protesta se realizó frente a la Comuna 1 y estuvo encabezada por Pablo Moyano y Marcelo “Feúcho” Aparicio, secretario gremial del sindicato, que exige aplicar la llamada “Ley Moyano”.
El gremio sostiene que se trata de un “uso y costumbre” sin respaldo legal, aplicado a fuerza de presión desde 1998. Se calcula que indemnizar a 6.000 trabajadores costaría US$ 200 millones, y que incluirlo en los pliegos modificaría el costo del servicio para los vecinos.
“Vamos a hacer lo imposible para que se pague ese logro histórico”, advirtió Pablo Moyano. Hubo versiones de una posible paralización de la recolección durante la próxima visita del Papa, pero el sindicato lo desmintió.
La presentación de las nuevas condiciones fue hecha por Matías Lanusse, secretario de Higiene, y contempla un servicio para el período 2028-2038. El pliego propone un pago con componente fijo y variable, ligado al cumplimiento técnico, a encuestas a vecinos y a reclamos de limpieza por barrio.
Para fiscalizar, el anteproyecto prevé seguimiento satelital de camiones, sensores de llenado en contenedores y procesamiento de imágenes con inteligencia artificial. También propone concentrar el mantenimiento de contenedores y cestos papeleros en un prestador especializado y adaptar recorridos y frecuencias a cada barrio.
El sindicato entregó una nota firmada por Hugo y Pablo Moyano dirigida a la Ciudad, en la que exige incluir el pago de indemnizaciones en los pliegos y las califica de “derecho adquirido”. La exigencia se apoya en la práctica gremial que, según el propio sindicato, se aplica desde 1998.
El objetivo del nuevo esquema es dar a las empresas un incentivo económico para mejorar la limpieza de su zona y la satisfacción de los vecinos. Si la prestación queda por debajo de los estándares del contrato, la contratista cobrará menos. Además, deberá presentar propuestas innovadoras y soluciones concretas para los barrios asignados.
Las herramientas previstas permitirían verificar recorridos y frecuencias, detectar desvíos de horarios e identificar acumulaciones de basura para orientar la intervención de cuadrillas de atención inmediata. En el barrido manual y mecánico, la planificación tendría en cuenta el flujo peatonal y la tipología de las cuadras.
La tensión se da en medio de la discusión por los pliegos de recolección y el futuro de la higiene urbana en la Ciudad. El debate combina un reclamo laboral, una disputa por el costo del servicio y la incorporación de tecnología para medir la calidad de la limpieza.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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