La Secretaría de Desarrollo Urbano de la Ciudad de Buenos Aires intimó al Automóvil Club Argentino para que restituya el tótem original de su sede de Avenida del Libertador 1850.
El plazo fijado fue de 24 horas hábiles para devolver la señalética original, reemplazada días atrás por un nuevo tótem con otra fisonomía y cartelería led.
El “muñeco” permite reconocer a las estaciones de servicio del ACA en todo el país. Aunque con el paso de los años algunos tótems tuvieron distintos destinos y otros desaparecieron, el de Libertador estuvo allí hasta hace algunos días.
Según fuentes del ACA, la decisión se tomó tras detectar fisuras y riesgos estructurales en la estructura original. Aseguraron que existía un “riesgo cierto e inminente” por el flujo de personas y autos en la zona.
La Secretaría respondió que el edificio está catalogado con Protección Estructural en el Código Urbanístico y fue declarado Monumento Histórico Nacional por el Decreto 637/2017.
La catalogación, explicó la cartera, alcanza también a los tótems identificatorios. El edificio fue proyectado en 1940, inaugurado el 27 de diciembre de 1942 y el tótem forma parte de la identidad histórica del ACA desde la década de 1930.
Por tratarse de un inmueble catalogado, cualquier intervención o anuncio publicitario requiere autorización y visado previo de la Dirección General de Interpretación Urbanística. La Ciudad consideró que el reemplazo no contó con ese trámite.
El tótem retirado medía 6 metros de altura y tenía un peso estimado de 6 toneladas. Su diseño surgió de un dibujo infantil de la hija del ingeniero Antonio U. Vilar, que ganó un concurso con arquitectos como jurados.
La “cabeza” llevaba el logo del ACA, el “torso” mostraba el mapa de la Argentina y el “brazo” tenía la inscripción del ACA iluminada de un lado y el número de la estación del otro.
La Secretaría dijo que la situación debe abordarse con “carácter urgente” porque no se había iniciado ningún trámite de visado o autorización ante la autoridad urbanística competente de la Ciudad.
Fuentes del ACA indicaron que las piezas “fundamentales” y de mayor valor histórico quedaron resguardadas para un futuro museo. También afirmaron que la decisión contó con la aprobación de la Comisión Directiva del ACA.
La Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos había previsto extender la protección a las obras que aún se encuentran en pie, ya que muchas estaciones y señaléticas fueron modificadas o demolidas.
La sede de Libertador 1850 es un ícono de la arquitectura racionalista y el tótem, junto al edificio, quedó alcanzado por la protección patrimonial.
El conflicto pone en el centro el debate por la señalética histórica en la Ciudad y la necesidad de equilibrar seguridad estructural, patrimonio y regulación urbanística.

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