El crecimiento exponencial de las aplicaciones de viajes transformó el mapa del transporte porteño. Con más de 10 millones de usuarios en el último año solo en la Ciudad de Buenos Aires, estas plataformas se consolidaron como el segundo medio de transporte más utilizado después del automóvil particular.
Sin embargo, esta expansión generó una competencia desigual con los taxis tradicionales, que deben cumplir requisitos más estrictos. Por eso, el Gobierno de la Ciudad anunció un paquete de 18 modificaciones que busca nivelar las condiciones entre ambos sistemas.
La medida más significativa establece que los conductores de aplicaciones deberán contar con licencia profesional habilitante, no solo con registro particular. Para facilitar la transición, se implementará un trámite abreviado con un plazo de 90 días para la adecuación.
Como consecuencia directa, la edad mínima para conducir en estas plataformas pasará de 18 a 21 años, siguiendo lo establecido por la Ley Nacional de Tránsito 24.449 para obtener licencia profesional.
Los conductores de apps también deberán contar con una póliza de seguro específica creada por la Superintendencia de Seguros de la Nación y mantener al día la Verificación Técnica Vehicular (VTV), requisito que se controlará especialmente en estos vehículos.
En contrapartida, los taxistas porteños verán flexibilizadas varias normativas que databan de décadas anteriores. La más curiosa: ya no será obligatorio conducir con camisa durante el servicio, una regla que muchos consideraban anacrónica.
También se eliminará la obligatoriedad de turnos fijos, se reemplazarán las credenciales físicas por credenciales digitales y ya no será necesario presentar escribano público para transferir licencias.
Una modificación clave permitirá incorporar vehículos familiares de hasta ocho plazas y reducirá la capacidad mínima exigida. Esto habilitará tanto SUV con tres filas y minivans como autos más pequeños y económicos: Renault Kwid, Fiat Mobi e incluso los eléctricos JMEV Easy y BYD Dolphin Mini.
El paquete de reformas se implementará mediante decretos, resoluciones y un proyecto de ley que será enviado a la Legislatura porteña en los próximos días. La iniciativa busca modernizar un sistema que no se actualizaba desde la llegada masiva de las aplicaciones de viajes hace una década.
Según fuentes del gobierno porteño, estas medidas apuntan a equilibrar la competencia sin afectar la calidad del servicio ni los puestos de trabajo existentes en ambos sectores del transporte urbano.

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