El convento de Santa Catalina de Siena permanece cerrado desde el lunes tras constatar daños estructurales que sus autoridades atribuyen a las obras de peatonalización de la calle Viamonte que ejecuta el Gobierno porteño. La medida se suma a la polémica por la construcción del templo mormón en el terreno lindero, autorizada la semana pasada por la Justicia.
El padre Gustavo Antico, a cargo del lugar, comunicó la decisión de cerrar "momentáneamente el templo debido a los daños ocasionados por la obra de peatonalización". Según detalló, se constataron grietas en la pared del presbiterio, en el techo del altar y en columnas, además de roturas en paredes de durlock, derrumbe de mampostería y caída de luminarias en las oficinas parroquiales.
Fuentes del Gobierno de la Ciudad sostuvieron que se tomaron recaudos en la zona y que cerca del convento no se trabajó con máquinas de excavación, sino con trabajo manual para preservar las estructuras. También informaron que se están realizando estudios estructurales con expertos para determinar el origen de las grietas, sin descartar que algunos daños sean anteriores a los trabajos.
La situación se enmarca en el conflicto por la construcción del templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, de 38 metros de altura, en el terreno lindero al monasterio. La semana pasada, la Justicia porteña revocó una medida cautelar que impedía la obra, tras un fallo que reconoció la "viabilidad" del proyecto a través de la Dirección General de Interpretación Urbanística.
El arzobispo Jorge Ignacio García Cuerva celebrará este miércoles a las 13 una misa al aire libre en el atrio de la iglesia, en San Martín 705. La decisión llega después de que García Cuerva cuestionara el domingo el operativo "Tormenta negra" realizado por el Gobierno porteño en la Villa 31.
Por su parte, el legislador de la Coalición Cívica Facundo Del Gaiso anunció que presentará "una nueva cautelar" para peritar la gravedad de los daños estructurales. "Si por obras para peatonalizar la estructura sufrió daños, que construyan en la misma manzana un edificio de 36 metros de altura podría generar daños de enorme riesgo", advirtió desde la red social X.
El convento, declarado Monumento Histórico Nacional, tiene casi tres siglos de antigüedad y requiere condiciones específicas de asoleamiento para contrarrestar la humedad. Organizaciones como Basta de Demoler habían advertido que las excavaciones y construcciones de gran altura en el entorno vulneran la base estructural del edificio histórico.

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