El corazón geográfico de Cariló está a punto de cambiar para siempre. Cuando termine abril, el histórico Golf Club de Cariló cerrará definitivamente sus puertas tras décadas de actividad, marcando el fin de una era para el exclusivo balneario bonaerense.
La decisión de los propietarios se debe a que la operación se ha vuelto "económicamente inviable", según explicaron desde la empresa administradora. A diferencia de otros clubes de golf, este establecimiento no cuenta con una base de socios que aporte cuotas mensuales, dependiendo exclusivamente del uso esporádico y los servicios complementarios.
El proyecto que ya circula por los despachos de la Municipalidad de Pinamar contempla una solución híbrida: reducir la cancha actual de 18 hoyos a solo 9 y destinar el espacio restante a un loteo residencial con 56 lotes de entre 2000 y 3000 metros cuadrados cada uno.
Nelson Valimbri, titular de la propiedad, explicó que esta alternativa surge "gracias a la gestión del intendente Juan Ibarguren" y permite mantener al menos parte de la actividad golfística. "El mundo del golf lo lamenta, pero lo entiende", señaló el empresario.
La crisis del predio no es reciente. Desde su adquisición en 2018, la administración privada sostuvo pérdidas operativas durante años con la esperanza de materializar un proyecto de expansión que incluía la construcción de un hotel 5 estrellas. Sin embargo, una medida cautelar judicial de una entidad vecinal frenó las obras, dejando a la empresa sin la fuente de financiamiento prevista.
El expediente del hotel quedó trabado en la justicia y actualmente está a resolución de la Suprema Corte bonaerense. Ante este bloqueo, los propietarios decidieron activar el derecho que les otorga la zonificación actual del terreno, catalogado como Residencial Unifamiliar Cariló (RUC).
Para el rediseño de los 9 hoyos restantes, ya se contactó al estudio estadounidense Dusenberry Design, dirigido por Matthew Dusenberry, quien visitó el lugar hace cuatro años. El diseñador destacó entonces el "muchísimo potencial" del campo y se mostró "muy entusiasmado con las posibilidades".
La propuesta incluye un sistema de doble salida y doble bandera, lo que permitirá a los jugadores completar un recorrido equivalente a 18 hoyos utilizando solo la mitad del espacio actual. De esta manera, se mantendría algo más del 50% del espacio verde original.
El desafío para las autoridades municipales será evaluar si este nuevo loteo respeta el espíritu de la Ley de Paisaje Protegido que rige sobre el bosque de Cariló. El proyecto busca, según sus impulsores, "compatibilizar el carácter privado del predio con la sustentabilidad económica y la identidad de Cariló".
El cierre definitivo del golf marca el fin de una actividad recreativa icónica para el balneario, al tiempo que abre la puerta a una transformación urbana que promete generar debate entre vecinos y ambientalistas de la zona.

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