El fútbol argentino volvió a mostrar una grieta que ya no se puede tapar: Chiqui Tapia, AFA y la premiación a Rosario Central terminaron de explayar una crisis que afecta a todos los clubes, incluidos los de AMBA.
La escena del sábado fue la más visible: Claudio Tapia se negó a entregar medallas a los futbolistas de Estudiantes de La Plata y subió al escenario solo para la premiación a Rosario Central, una actitud que el propio Juan Sebastián Verón describió como una puesta en escena ridícula.
Para los clubes de AMBA, el problema no es solo una imagen incómoda: es la señal de que la competencia puede perder legitimidad.
El texto de Clarín recorre una cronología de denuncias que va de 2018 a 2026 y muestra cómo dirigentes describen un sistema que castiga a quien se queja.
Entre los testimonios aparecen Néstor Di Pierro, de Chacarita Juniors, y Juan Sebastián Verón, de Estudiantes, dos voces que conectan la crisis con la región.
Las frases son duras: “te mandan un árbitro que te cobra un penal”, “el silencio tampoco te salva” y “no pasás la mitad de la cancha” resumen la sensación de impunidad que describen los dirigentes.
El artículo también nombra a Federico Beligoy, a cargo de los árbitros, y a Fernando Mitjans, presidente del tribunal de Disciplina, como parte del brazo armado.
Para AMBA, la lectura es directa: si la AFA no garantiza deportividad, ningún club puede confiar en que el resultado sea suficiente.
La violencia, explícita y simbólica, no aparece como un hecho aislado: el texto la interpreta como impotencia frente a un sistema que destruyó la ilusión compartida.
En este escenario, Estudiantes queda en el centro del debate porque su presidente, Verón, fue de los pocos que habló en público y denunció que “maltrataron a la gente”.
El texto advierte que “a los testimonios podría sumarse otra decena”, una señal de que el malestar no es puntual, sino que atraviesa a distintos clubes.
Según el artículo, “a la AFA no la definen los periodistas”, sino los propios dirigentes, entrenadores y futbolistas, que saben de qué se trata.
El presidente de Comunicaciones, Ezequiel Segura, advirtió que en la AFA “todos agachan la cabeza” porque el costo de pararse es que el club no suba.
Roberto Sagra, de San Martín, habló de una “tiranía” en la AFA y de dirigentes con “terror” a hablar.
Néstor Di Pierro, de Chacarita Juniors, contó que muchos se callaron para no generar animosidad, pero llegó un punto en que “te despojan de todo un año de trabajo”.
El texto sostiene que dirigentes, entrenadores y futbolistas son “cómplices o víctimas” según la oportunidad, y que todos saben de qué se trata.
Según el artículo, Verón y Di Carlo son los pocos que se atreven a hablar “solo”, mientras el resto sostiene un “sistema de lealtad forzada”.
El texto afirma que Rosario Central debe “sobreactuar la autenticidad” de su consagración, porque la legitimidad de la competencia quedó dañada.
Esa violencia no apunta solo a jugadores ni hinchas: según el texto, apunta a Chiqui Tapia, señalado como “responsable mayor” de corromper la ilusión.
El fútbol argentino sigue adelante como “gran negocio” y “entretenimiento masivo” que nadie quiere interrumpir, pero perdió la “mínima deportividad” necesaria para validar a los vencedores.
La pregunta que queda para los clubes de AMBA es si la AFA puede sostener un fútbol que se sostiene con temor.
Con información de: Clarín - Último Momento.

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