El mercado argentino de teléfonos celulares enfrenta aumentos inminentes que golpearán el bolsillo de los consumidores porteños y del conurbano. La suba está impulsada por factores globales que confluyen en un contexto desafiante para fabricantes, distribuidores y usuarios de Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.
La presión sobre los costos se intensificó dramáticamente en los últimos meses, principalmente por el encarecimiento de insumos estratégicos como las memorias DRAM y NAND. Según fuentes del sector, la cotización de las memorias y otros semiconductores trepó entre 150% y 200% en Argentina desde diciembre pasado.
Este salto afecta especialmente a los dispositivos de gama baja, los más demandados por familias de clase media de AMBA que buscan renovar sus equipos. En teléfonos cuyo valor ronda los USD 100, la memoria llegó a representar entre 30% y 40% del costo antes del aumento. Actualmente, cada chip puede costar entre 130 y 170 dólares, superando el precio total del propio teléfono.
Las empresas del sector reconocen que este fenómeno ejerce una presión directa sobre el 'piso' de los precios. Los celulares de menor precio son los que más rápido reflejan el impacto de la suba de insumos, mientras que los modelos premium logran amortiguar el efecto gracias a componentes de mayor valor como pantallas, cámaras y sensores.
El contexto global aporta elementos adicionales que explican la situación. El crecimiento de la demanda de infraestructura para inteligencia artificial (IA) llevó a los grandes fabricantes de chips a priorizar la producción destinada a datacenters por su mayor rentabilidad. Este año alrededor del 70% de la fabricación mundial estará orientada a cubrir la demanda de centros de datos, dejando a la industria electrónica con oferta limitada y costos más altos.
En Argentina, la situación se agrava por la debilidad del consumo interno y la competencia del contrabando, que limita el margen de maniobra para aplicar incrementos. Las fuentes consultadas advierten que el traslado de la suba de insumos a los valores de venta no será lineal ni inmediato.
El sector recuerda que en los últimos meses Argentina experimentó una baja progresiva de aranceles a la importación de celulares, con una reducción del 16% al 8% y la eliminación total en enero, además de una disminución de los impuestos internos del 19% al 9,5%. Sin embargo, la suba internacional de semiconductores contrarrestó ese alivio tributario.
Las empresas que ensamblan dispositivos en Tierra del Fuego y las que importan productos terminados implementaron recortes de producción y ajustes de inventarios. El mercado argentino de celulares terminó 2025 con unas 6,2 millones de unidades vendidas, pero las previsiones para 2026 apuntan a una contracción del sector.
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