Un descuido casi amateur terminó con una banda especializada en el robo de camionetas de alta gama que operaba entre la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. La Policía de la Ciudad logró desmantelar la organización después de que uno de sus integrantes pagara un turno en un hotel alojamiento con el QR de una billetera virtual, dejando un rastro digital que resultó fatal para sus planes.
La investigación comenzó en marzo de este año tras dos robos que conmocionaron a los barrios porteños de Boedo y Recoleta. En ambos casos, la banda se llevó camionetas Toyota de alta gama: una SW4 y una Hilux, utilizando como vehículo de apoyo un Peugeot 208 blanco que resultó ser un auto mellizo con patentes clonadas.
El primer indicio surgió cuando los detectives rastrearon el uso de una tarjeta de crédito robada en una estación de servicio de la calle Paraguay, en Palermo. Las cámaras del comercio captaron las primeras imágenes de los sospechosos, aunque aún faltaba identificarlos. El seguimiento de cámaras municipales del Conurbano permitió detectar que el Peugeot de apoyo se movía frecuentemente por Almirante Brown, en el sur bonaerense.
El momento clave llegó cuando los investigadores ubicaron el Peugeot 208 estacionado frente a un kiosco en Almirante Brown. Desde allí, siguieron su ruta hasta un hotel alojamiento ubicado a pocas cuadras, donde uno de los sospechosos cometió el error que selló su destino: pagó el turno usando el QR de una billetera virtual. Este movimiento financiero permitió a los detectives dar con su identidad real.
El segundo integrante fue identificado mediante el análisis retrospectivo de cámaras de seguridad porteñas. Los investigadores descubrieron que antes del robo en Boedo, el equipo había cargado combustible en una estación de servicio de avenida Garay, donde quedó registrado en las imágenes.
Con el cruce de información financiera, rastreo digital y trabajo de campo, el Juzgado Nacional en lo Criminal N° 52, a cargo de María Fabiana Galletti, ordenó tres allanamientos en La Plata y San Francisco Solano. En este último lugar, los detectives descubrieron toda una estructura montada para adulterar vehículos.
Los operativos, realizados el 4 de mayo, permitieron secuestrar tres vehículos: un Volkswagen Vento con impacto de bala, el Peugeot 208 de apoyo y un Volkswagen Gol con numeración adulterada. Además, se incautaron 45 cédulas de vehículos apócrifas, formularios 08 firmados, DNI falsos, un programador de llaves, inhibidor de señal, cuños para regrabado de chasis, 26 teléfonos celulares, notebooks y tablets.
La causa derivó en la detención de ambos imputados y su traslado a la Ciudad de Buenos Aires. La organización criminal tenía su base operativa en San Francisco Solano, donde montaron un verdadero taller para truchar numeraciones de chasis, cristales, motor y dominio, además de adulterar la documentación de los vehículos robados.
Con información de: Clarín - Último Momento, Infobae.

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