Un operativo de la Policía Bonaerense frustró este fin de semana dos intentos de robo cinematográficos contra sucursales bancarias en el conurbano. Los delincuentes planeaban acceder a través de boquetes desde locales linderos para llevarse dinero, lingotes de oro y el contenido de cajas de seguridad.
La investigación comenzó a mediados de mayo tras una denuncia anónima que alertó sobre el plan criminal. Los objetivos eran una sucursal del Banco Nación en Morón (Rivadavia 18.059) y otra del Banco Provincia en Baradero (Laprida 1036), ambas ubicadas estratégicamente junto a comercios que facilitarían el acceso clandestino.
El líder de la banda es Carlos Daniel Maidana, un ex policía federal exonerado en 1995 con domicilio en Moreno y dueño de tres camionetas, algunas robadas con patentes falsificadas. Sus cómplices incluían a Diego, su proveedor de confianza, y al apodado 'Uruguayo', un hombre de 60 años especialista en boquetes que había estado preso anteriormente en Junín.
La organización contaba además con un ingeniero informático que habría logrado vulnerar los sistemas de seguridad antisísmicos de ambas entidades bancarias. Según las fuentes policiales, el plan incluía información privilegiada proporcionada por empleados bancarios que habrían colaborado desde adentro.
El golpe estaba programado para el fin de semana largo del 25 de mayo, aprovechando el feriado para tener más tiempo de trabajo sin interrupciones. En Morón, los delincuentes planeaban ingresar a través de un local de zapatos y una cochera contiguos al banco. En Baradero, utilizarían una ferretería y una vivienda particular como puntos de acceso.
La Dirección de Investigaciones Contra el Crimen Organizado de la Policía Bonaerense montó un operativo de seguimiento que incluyó drones, cámaras de seguridad y vigilancia de los domicilios de los sospechosos. Durante el fin de semana del supuesto robo, se colocaron consignas policiales cerca de ambas sucursales para detectar cualquier movimiento sospechoso.
Todos los detenidos cuentan con antecedentes penales y habían estado privados de su libertad en ocasiones anteriores. El caso pone en evidencia la sofisticación de las organizaciones criminales que operan en el conurbano bonaerense, combinando conocimientos técnicos, información interna y experiencia delictiva previa.

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