Entre enero y septiembre de 2026, la ANSeS otorgó 43% menos nuevas jubilaciones que en el mismo período de 2025. La caída se produce en un mercado laboral donde gran parte del empleo funciona fuera del registro, el monotributo crece y se achican las vías para completar los 30 años de aportes.
La doctora Florencia Markarián, abogada previsional, señaló que el dato se vincula con el fin de las herramientas de regularización. “Nos sorprende el dato justamente por lo que tiene que ver con las moratorias”, dijo en diálogo con Infobae Al Amanecer. Para acceder a una prestación, el régimen exige una edad mínima y 30 años de aportes.
Según los datos mencionados, las altas jubilatorias de los primeros nueve meses de 2026 fueron 52% inferiores a las de los primeros meses de 2024. En ese escenario, 43% de quienes sí logró jubilarse recurrió a una moratoria para regularizar períodos sin contribuciones.
La especialista explicó que, cada vez más, se necesitaron todos los años de las moratorias para completar los aportes exigidos. “Los empleos que la gente accede no siempre están registrados”, afirmó. La informalidad aparece antes del retiro: acompaña a los trabajadores durante años y luego condiciona la posibilidad de reunir los requisitos.
Los conductores indicaron que la informalidad alcanza al 45% de los ocupados, una proporción que deja a casi cinco de cada diez personas sin aportes previsionales, vacaciones pagas ni aguinaldo. Las moratorias habían funcionado como una vía para saldar aportes pendientes y completar los 30 años requeridos. El efecto también se siente en la Ciudad y el conurbano, donde muchos trabajadores alternan empleo formal, monotributo y ocupaciones sin registrar.
“Hay muchísima gente que tiene que salir a trabajar, no porque quiera, sino por necesidad”, afirmó la especialista. El problema no queda restringido a quienes ya están cerca de jubilarse: las interrupciones en el empleo formal y las ocupaciones sin registrar inciden sobre los trabajadores jóvenes, cuyas futuras prestaciones dependerán de los años que consigan acumular.
El crecimiento del monotributo suma otra diferencia en el tipo de aportes que llega al sistema previsional. El régimen incluye una contribución, pero no tiene el mismo efecto que una relación de dependencia al momento de determinar el haber. “La ANSeS no solamente recibe esos aportes de los trabajadores activos, sino también de distintos impuestos”, explicó la abogada previsional.
Markarián precisó que alrededor de 120 tributos cuentan con asignaciones específicas para financiar al organismo. Aun así, distinguió el peso de quienes trabajan con empleo registrado en la estructura de recursos: “Son quienes más aportes hacen”. Esa diferencia se refleja al final de la vida laboral: una persona que fue monotributista durante toda su carrera obtiene el haber mínimo.
La letrada ubicó ese ingreso en torno a $505 mil mensuales y lo vinculó con las dificultades cotidianas que enfrentan los beneficiarios. “Apenas alcanza para cubrir lo básico”, dijo durante la conversación. Hay una situación distinta para quienes alternaron períodos de monotributo con trabajos en relación de dependencia.

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