Un testimonio clave reveló que Yulixa Toloza expresó dudas antes de someterse a la cirugía estética tras la cual desapareció en Bogotá, reforzando las sospechas sobre la seguridad del procedimiento. El relato, difundido por el pódcast Conducta Delictiva, ofrece una reconstrucción detallada de las horas previas y posteriores a la intervención.
Según relató su amiga Stefanía López, Yulixa Toloza llevaba años con la idea de una cirugía estética para mejorar una zona abdominal afectada por una intervención previa. "Desde que la conozco, ella siempre ha querido realizarse el procedimiento porque le quedó un gordito ahí, tras una cirugía de quistes", expresó López.
Aunque el deseo estaba presente desde hacía tiempo, López recordó que en los días previos a la cirugía, Toloza se mostró reservada y poco comunicativa. La noche anterior, la propia Toloza buscó a su amiga para hablar: "Stephy, venga que tengo algo atorado, yo necesito contárselo", confesó según el relato. López agregó que "ella no le había contado a mucha gente, solo éramos como tres personas las que sabíamos".
La intervención se realizó en un centro estético del barrio Venecia, al sur de Bogotá. Según López, el lugar no ofrecía garantías médicas adecuadas. "No puedo decir que es una clínica, porque realmente no es así. Eran cubículos, camillas normales, aparatología sencilla. Solo había un cuarto para la cirugía", declaró.
El día de la intervención, al preguntarle cómo se sentía, Toloza respondió: "Bien, sí, ya metí la mano, ya metí el dedo, ya metí la mano", en un tono que su amiga describió como falto de convencimiento.
La cirugía comenzó hacia las 8:30 de la mañana y duró casi cinco horas, mucho más de lo habitual. "A ella la entregaron a la una de la tarde", precisó López. Minutos después, se hicieron evidentes los primeros síntomas de alerta: "Intentan bajarla caminando, pero ella no podía caminar. En un video que circula se le ve en el piso y con la mirada perdida, muy mal".
Al consultar al personal del centro por el estado de la paciente, la respuesta fue que "le doblaron la dosis de ketamina porque le estaba doliendo mucho". La paciente fue llevada a un apartamento de recuperación dentro del mismo edificio, donde "ella estaba dando vueltas y vueltas en la cama, como con ansiedad".
Poco después, comenzaron a llegar mensajes confusos desde el celular de Toloza. "Sueño, voy, carro", "hospital, carro", "Mason", eran algunas de las frases ininteligibles que sus amigas recibieron por WhatsApp. "Todas nos cuestionamos, porque Julixa no escribe. Ella siempre suele enviar audios", puntualizó López.
El caso de Yulixa Toloza ha puesto en evidencia los riesgos de los centros estéticos irregulares y la importancia de verificar las condiciones de seguridad antes de someterse a cualquier procedimiento quirúrgico.

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