El Gobierno busca reactivar la actividad económica antes de las elecciones presidenciales del próximo año, pero mantiene como límite el equilibrio fiscal impuesto por el presidente Javier Milei.
Desde agosto, el ministro de Economía, Luis Caputo, realizó siete anuncios que van desde la flexibilización de créditos en dólares hasta alivios para las pymes frente al fisco nacional.
A la par, el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores trabajan en cinco iniciativas adicionales, aunque el eje sigue siendo el equilibrio fiscal.
Caputo defendió ese criterio el miércoles en un evento de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), donde rechazó aumentar el gasto o incurrir en déficit para mejorar los ingresos de los hogares.
“También es muy difícil mantenerse. Escucho a ciertos colegas y veo cuán fácil pierden la convicción. Enseguida ya queremos movernos, dicen: ‘Ahora ya tenemos equilibrio; no están claras las elecciones, pongamos un poco de plata en el bolsillo de la gente’”, afirmó el ministro.
El titular de Hacienda sostuvo que un cambio de criterio tendría consecuencias sobre el financiamiento del Estado. “Si tenemos un déficit de dos puntos, implica que vamos a tener que salir a buscar financiamiento por USD 14.000 millones. ¿Podemos? No”, señaló.
También advirtió que abandonar la ancla fiscal afectaría las expectativas por los antecedentes de la economía argentina.
Esta semana, el equipo económico quedó más en evidencia con las medidas que Caputo comunicó durante el evento anual de la Unión Industrial Argentina (UIA).
El ministro anunció tres decisiones para las pymes en su relación con ARCA: la suspensión de embargos hasta mayo de 2027, la extensión del plan de pagos hasta 18 cuotas y la posibilidad de computar saldos a favor contra impuestos aduaneros.
Los economistas consideran que esas tres medidas apuntan a no empeorar la situación de las pymes. La única que podría tener un impacto sobre el nivel de actividad, aunque habría que analizar su magnitud, es la nueva línea de créditos del Banco Nación para la compra de autos.
La tasa será del 25% y los plazos previstos serán de tres, cuatro y cinco años. Hasta ahora, versiones extraoficiales indican que el financiamiento podría destinarse a vehículos de producción nacional, una condición que todavía requiere confirmación oficial.
Los anuncios comenzaron en agosto, cuando Caputo comunicó la flexibilización del acceso a créditos en dólares. La medida eliminó la condición que obligaba a los bancos a prestar en moneda estadounidense solo a quienes generaban divisas o contaban con la garantía de una empresa que cumplía esa condición.
La modificación amplió el universo de personas y compañías que pueden acceder a ese financiamiento. Si bien no tiene restricciones por sector, el ministro reconoció que apuntaban sobre todo a la construcción.
Esa medida se complementó con el anuncio de licitaciones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), administrado por la Administración Nacional de la Seguridad Social. El Gobierno busca fondear a los bancos con hasta $2 billones a largo plazo para ampliar la oferta de créditos hipotecarios.

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