El ministro de Economía Luis Caputo regresó de Estados Unidos con un humor de perros. Pese al respaldo político del FMI y el aval del Banco Mundial, los grandes inversores de Wall Street siguen sin confiar en el programa económico del Gobierno.
Durante reuniones privadas en Manhattan, Caputo no se guardó nada y les reprochó directamente a sus antiguos colegas: "Ustedes no acompañan nuestro esfuerzo". El ministro escaló la tensión: "Hicimos todo lo correcto. Las reformas. Lo que querían. Pero ustedes no bajan el riesgo país. No ayudan".
El momento más tenso se vivió en el encuentro del JP Morgan, donde Caputo enfrentó a un centenar de inversores. Les recriminó que "los fundamentos económicos de Argentina serían equivalentes a un riesgo país más bajo", pero la resistencia de los mercados complica el financiamiento de los multimillonarios vencimientos futuros.
La relación con la elite financiera internacional viene deteriorándose hace meses. Javier Milei había impedido una colocación masiva que obligaba a pagar el 10%, lo que hubiera sido un desastre. Caputo culpa a "los kukas" por la actitud esquiva de Wall Street, evitando así abrir el debate sobre posibles inconsistencias del modelo económico.
Los banqueros de Manhattan critican la política monetaria y advierten sobre futuras debilidades fiscales. En Washington, Caputo recibió todo tipo de preguntas sobre las interminables peleas en el Gabinete y el temor por la abrupta caída de Milei en las encuestas.
La preocupación de los inversores es clara: "Si falta una alternativa a Milei, puede aparecer cualquier loco", suelen decir en cónclaves privados. Esta incertidumbre política agrava la desconfianza hacia el programa económico argentino.
Mientras tanto, la tensión interna en el Gobierno se intensifica. Caputo está molesto por las peleas internas y les echa la culpa de la desconfianza que reflejan las encuestas. En reuniones ministeriales, el ministro fue contundente: "Que no me jodan. Yo hice todo. Que arreglen sus quilombos políticos".
Los "Karinos" (en referencia al entorno de Karina Milei) respondieron molestos por estas imputaciones. El vocero Manuel Adorni insiste en que su situación sería mejor si la economía floreciera, mientras que el círculo presidencial dice que Caputo "agranda lo del ruido político para minimizar los problemas que tiene la propia economía".
Los datos económicos no ayudan: febrero tuvo una fuerte caída productiva y ayer se conoció que la confianza del consumidor bajó un 5,4%. Pese a esto, Caputo contraataca con pronósticos optimistas pero sin fundamentos: "Los próximos 18 meses serán los mejores que se hayan visto".
En este contexto, se realizó una reunión clave entre Paolo Rocca (CEO de Techint) y Mauricio Macri. Ambos coincidieron en que se transita un momento económico difícil. Rocca fue preciso sobre el panorama: "Hay caída del consumo y no son buenas las perspectivas".
Macri compartió el diagnóstico y fue contundente sobre las razones del rechazo de los mercados: "Que el riesgo país no baje excede a Toto. No baja por temas políticos que Toto no maneja". El expresidente hizo alusión a la falta de institucionalidad de Milei y su desprecio hacia el Congreso, la Justicia y el periodismo.
Como muestra de esta tensión institucional, ayer el Gobierno decidió cerrar la Sala de Prensa de la Casa Rosada, una medida que ni siquiera Cristina Kirchner se había atrevido a tomar. Rocca también criticó las "formas" de Milei y dijo que eso afectaba la credibilidad del Gobierno.

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