El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó que el Gobierno tiene como meta devolver al sector privado USD 500.000 millones para 2031 por baja de impuestos. La declaración se produjo en la primera Ronda de Negocios del RIGI, en La Fluvial de Rosario.
El funcionario explicó que los proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones generarán 250.000 puestos de trabajo. El evento reunió a representantes de 43 grandes iniciativas de minería, energía e infraestructura, junto con alrededor de 1.800 pymes y proveedores de todo el país.
Caputo destacó que el objetivo de la jornada es vincular a los proveedores locales con los proyectos de inversión. Señaló que hay más de 2.500 pymes exportadoras inscriptas, 2.100 reuniones organizadas y 50 rondas. “Tenemos que seguir por este camino”, sostuvo.
El ministro describió el encuentro como “un evento totalmente federal”, con participación de empresas de prácticamente todas las provincias, incluida Buenos Aires, que no adhirió al RIGI. Para el AMBA, el dato no es menor: aunque la provincia no adhiera al régimen, sus empresas están presentes en la ronda.
Al referirse a la llegada de grandes inversiones, Caputo las estimó en USD 210.000 millones y explicó que el proceso responde a cuatro factores: el liderazgo del presidente Javier Milei, la estabilidad económica, el RIGI y la previsibilidad.
Sobre el mandatario, dijo: “Hoy es un faro en el mundo” por lo que está haciendo a nivel económico y por la batalla cultural que está dando. También afirmó que tener “un presidente argentino entre los tres líderes mundiales” es un logro que “no tenemos que subestimar”.
Caputo sostuvo que la estabilidad económica es clave porque “ningún inversor apuesta por un país que carece de ella”. Reconoció que “todavía queda un largo camino por recorrer”, pero dijo que se dejó atrás “la idea de que el camino es el déficit fiscal financiado con deuda o con emisión monetaria”.
El ministro advirtió: “No podemos movernos de este camino ni un centímetro”. Aseguró que Argentina tiene “una trayectoria negativa y un historial muy desfavorable”, y que ante el primer tropiezo el mundo puede preguntarse si el país “volvió a ser un país de segunda categoría”.
Caputo atribuyó a la historia económica argentina el deterioro de la confianza de los inversores, marcado por crisis institucionales, incumplimientos contractuales y medidas que afectaron la propiedad privada. “Argentina es un país que, además de atravesar crisis, se las ingenió para que también fueran institucionales”, afirmó.
Recordó antecedentes como los planes Bonex, las reestructuraciones de deuda, los corralitos, los corralones, las pesificaciones asimétricas y las expropiaciones. Por eso, sostuvo que era necesario ofrecer un régimen especial que garantice beneficios económicos y seguridad jurídica.
El funcionario hizo hincapié en la previsibilidad como condición necesaria para sostener las inversiones. En ese marco, señaló que las inversiones se distribuyen a lo largo del territorio nacional y que eso permitirá avanzar hacia un desarrollo más equilibrado.
Con información de Infobae y datos de la Ronda de Negocios del RIGI.

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