Un clima de optimismo cauteloso se respira en los pasillos de la Casa Rosada, donde el ministro Luis Caputo celebra una serie de indicadores macroeconómicos que marcan una mejora en el frente financiero. Sin embargo, la realidad cotidiana de millones de argentinos, especialmente en Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, cuenta una historia diferente.
El riesgo país se redujo un 13% en mayo y cerró en 493 puntos básicos, mientras el dólar se mantiene estable en $1.430. El Banco Central aceleró las compras de reservas con un saldo de u$s2.596 millones en mayo, llevando las compras netas del año a u$s9.747 millones, cerca de la meta de u$s10.000 millones exigida por el FMI.
Pero estos números contrastan con la realidad de los hogares porteños y bonaerenses. Un informe de la consultora Aresco que llegó al propio Javier Milei revela que tres de cada cuatro argentinos no tienen ingresos suficientes para llegar a fin de mes, y que seis de cada diez toman deudas para consumos elementales o refinanciar tarjetas de crédito.
La situación llevó al Gobierno a una medida impensada: a través del Banco Nación anunció préstamos a 72 meses y hasta 100 millones de pesos para quienes tengan deudas en otros bancos e incluso en fintech. Una señal clara del nivel de endeudamiento que atraviesa la población.
Los salarios tampoco acompañan la recuperación que pregona el oficialismo. Entre marzo de 2023 y marzo de 2026, el sector público perdió 23% en términos reales, mientras el privado cayó 7%. Son mermas superiores a las registradas durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández.
En paralelo, la informalidad laboral creció hasta alcanzar casi 9 millones de trabajadores en negro, una problemática que golpea especialmente al conurbano bonaerense, donde históricamente se concentra el empleo no registrado.
El Gobierno celebra la baja de la pobreza, aunque protagonizó un desliz esta semana. Milei afirmó que sacaron 14 millones de argentinos de la pobreza, mientras Caputo habló de 12 millones. Dos millones de diferencia que expusieron la falta de coordinación en el discurso oficial.
El consumo sigue siendo el talón de Aquiles. Según la consultora Scentia, las ventas registraron una caída del 3,8% interanual en abril y acumulan una baja del 3,3% en el primer cuatrimestre de 2026. En los shoppings de CABA y las grandes superficies del conurbano, la retracción del gasto se siente especialmente en rubros como indumentaria y electrodomésticos.
La inflación de mayo, que podría ubicarse entre 2% y 2,5%, será clave para determinar si el optimismo de Caputo tiene fundamentos sólidos o si se trata de otro espejismo en la montaña rusa económica argentina. Por ahora, los números financieros sonríen, pero las billeteras porteñas siguen apretadas.

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