El ministro de Economía Luis Caputo salió a anticipar el escenario económico de las elecciones presidenciales de 2027, asegurando que será "un paseo en el parque" comparado con los comicios de 2025. Sin embargo, el diagnóstico está lejos de generar consenso en el mercado financiero.
El jefe del Palacio de Hacienda insistió esta semana en que 2027 será un año electoral atípico porque la economía "se llevará puesta" a la política. Su tesis se basa en que el frente financiero y cambiario estará sostenido por un mayor ingreso de dólares proveniente de exportaciones mineras, energéticas y del agro.
Caputo también destacó la presentación de un programa financiero cerrado con vencimientos cubiertos para las próximas tres instancias de pago: julio de 2026, enero y julio de 2027. El menú de variantes será negociado por Economía en las próximas semanas con bonistas privados.
Sobre la economía real, el ministro estima que la actividad -que hoy muestra una trayectoria de "serrucho" según indicadores de abril- ya debería trazar una línea de expansión más marcada. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del Banco Central proyecta un crecimiento del PBI del 2,8% para este año, mientras el FMI ubica esa cifra en 4% para 2027.
Sin embargo, la hoja de ruta optimista de Caputo no tiene consenso generalizado. Desde la consultora 1816 relativizaron la posibilidad de hacer pronósticos tan anticipados, recordando que en las últimas tres elecciones presidenciales era imposible predecir quién iba a ganar.
"Falta mucho para 2027 y a esta altura de las últimas tres elecciones presidenciales era imposible predecir quién iba a ganar", señaló un informe que recordó casos como Mauricio Macri apareciendo tercero en 2014, el triunfo inesperado de Alberto Fernández en 2019, y las proyecciones erróneas sobre Horacio Rodríguez Larreta en 2023.
La consultora advirtió que el camino probablemente esté atravesado por episodios de volatilidad financiera, sobre todo si el oficialismo profundiza la polarización política con el kirchnerismo. Hay un dilema para La Libertad Avanza: la polarización extrema le conviene políticamente pero no en términos económicos y financieros.
El director de la consultora Analytica, Ricardo Delgado, coincidió en que el desempeño electoral dependerá de la capacidad del Gobierno para consolidar la estabilidad macroeconómica. "Si el Gobierno hace las cosas bien hasta mitad del año que viene, puede tener una situación más cómoda que la de 2025", afirmó.
Delgado planteó dos desafíos centrales. El primero es la acumulación de reservas y el manejo de vencimientos de deuda: "De acá a diciembre del año que viene vencen más de US$ 45.600 millones", de los cuales US$ 16.000 millones corresponden a bonistas privados.
El segundo desafío es la persistente divergencia entre sectores dinámicos y rezagados. "Sigue habiendo una dicotomía entre la economía de la Cordillera, con el petróleo y la minería, versus la economía de los conurbanos", explicó, en referencia directa a la situación del AMBA donde continúan las dificultades en industria, comercio y construcción.

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