Según el Instituto de Estadística y Censos porteño, una familia tipo necesitó más de $2.669.814 en septiembre para ser considerada de clase media en la Ciudad de Buenos Aires, sin contar el alquiler.
El umbral quedó 2,5% por encima de los $2.603.556 de agosto y superó al 1,8% de inflación promedio del mes, empujado por los aumentos en servicios públicos y privados.
En los nueve primeros meses, la inflación de la clase media porteña acumuló 25,4%, al pasar de $2.128.462 a $2.669.814, frente a un 23,7% promedio del período.
La familia tipo definida por el estudio es una pareja de 35 años, económicamente activa, propietaria de la vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años. Si se suma el alquiler, el ingreso mensual necesario trepó a más de $4.000.000.
Entre enero y septiembre, los alquileres subieron en promedio 23% y 30,9% interanual, en línea con la inflación. El informe estima que 35% de quienes viven en hogares porteños son inquilinos.
La línea de indigencia también avanzó por encima del IPC: la canasta subió 2,4% en septiembre, contra 1,8% de inflación promedio. Una familia tipo necesitó más de $903.930 en agosto y $925.941 en septiembre para no ser indigente.
En diciembre de 2025, ese valor era de $726.569. La suba en nueve meses fue de 27,4%, por encima del 23,7% de inflación promedio.
Para no ser pobre, los ingresos debieron superar los $1.687.299 en septiembre, frente a $1.651.798 en agosto, un alza de 2,15%. Entre esos valores se ubicaron los sectores vulnerables.
En agosto, el alquiler promedio de un monoambiente rondó $590.349; el de dos ambientes, $796.283; y el de tres ambientes, $1.244.601. La inflación porteña muestra mayor presión en servicios públicos y privados por una estructura de gastos más actualizada.
El dato se explica, en parte, por la suba de alimentos: verduras avanzaron 11,3% y leche, productos lácteos y huevos, 1,9%. Esa presión empujó la línea de indigencia por encima del índice promedio en lo que va del año.
Los valores de las canastas de consumo de los sectores medios varían según los servicios adquiridos: medicina, colegios privados, automóviles o vivienda, ya sea propietario o inquilino.
En el segundo trimestre, la pobreza alcanzó 21,9%, equivalente a 675.000 personas, frente a 21,1% un año atrás.
En hogares, la pobreza fue 17,3%, o 239.000 hogares, contra 16,9% en el mismo período anterior.
La distancia entre clase media y pobreza amplió el espacio de sectores vulnerables.
Para el Instituto, la medición porteña refleja una estructura de gastos más actualizada, con mayor peso de servicios públicos y privados, lo que explica porcentajes más altos que el índice promedio.

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