La causa judicial contra Santiago Peralta, de 29 años, por amenazas contra el legislador porteño Waldo Wolff y su familia terminó en una mediación penal.
Según la información publicada, el hombre envió en marzo de este año mensajes intimidatorios a la cuenta privada de Instagram del diputado, con insultos antisemitas y amenazas contra su esposa e hijos.
Wolff presentó la denuncia el 6 de marzo y la División Investigaciones Tecnológicas Especiales de la Policía de la Ciudad rastreó el origen de las comunicaciones.
La investigación digital vinculó los mensajes a un domicilio en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, donde se realizó un allanamiento con intervención de la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas.
El operativo contó con la autorización del Juzgado PCyF N° 12, a cargo del juez Juan Neumann, y durante el mismo se secuestraron tres teléfonos celulares que fueron peritados.
La fiscalía estuvo a cargo del fiscal Miguel Kessler. En la mediación, Peralta reconoció la autoría de los hechos y expresó su arrepentimiento en un testimonio grabado.
Como parte del acuerdo, el acusado aceptó cumplir una probation que incluye visitas al Museo Ana Frank y al Museo del Holocausto de Buenos Aires.
En la carta, Peralta señaló que ya había concurrido a ambos museos durante el mes de octubre y admitió que esas expresiones eran inaceptables.
En una carta dirigida al legislador y a su familia, Peralta escribió: “Quiero expresar mis más sinceras disculpas por las expresiones inoportunadas vertidas en la red social Instagram”.
También admitió que “esas expresiones son totalmente inaceptables y que las posiciones políticas nunca pueden justificar un insulto y mucho menos agravios y amenazas hacia nadie”.
Wolff valoró el desenlace y aceptó las disculpas: “Acepto su arrepentimiento y espero que su experiencia sirva para que otros entiendan que se puede y debe discutir de política sin pasar límites inaceptables. Toda acción trae sus consecuencias”.
El caso no es aislado en la trayectoria judicial del diputado frente al antisemitismo en plataformas digitales. En mayo, otra causa por un usuario de X que le escribió “gordo jabón” también terminó con reconocimiento y disculpas.
Wolff lo explicó: “Saben lo que es el término jabón. Es lo que hacían los nazis con los judíos después de pasarlos por la cámara de gas”.
Esa expresión fue encuadrada en el artículo 71 del Código Contravencional porteño y tramitada por la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas N.° 13, a cargo de la fiscal Andrea Scanga, bajo la conducción del fiscal general Martín López Zabaleta.
El agresor, identificado como Marcelo Fredes, reconoció los hechos, pidió disculpas y se comprometió a participar de una jornada de reflexión en el Museo del Holocausto.
Con ambas resoluciones, Wolff subrayó que estos procesos marcan un antes y un después en el tratamiento de los discursos de odio en Argentina: “Esto sienta un precedente enorme en la Argentina. Tenés que saber que a partir de ahora que alguien te diga jabón es un delito”.

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