La búsqueda de Dylan Nahuel Carballed, un adolescente de 16 años que desapareció el lunes desde la localidad bonaerense de Ensenada, se intensifica mientras su familia denuncia haber recibido llamadas extorsivas que exigen dinero a cambio de información sobre su paradero.
El joven salió de su casa el lunes 11 de mayo y desde entonces no hay rastros de él. Según el rastreo de los movimientos de su tarjeta SUBE, Dylan tomó un colectivo de la línea 275 con destino a La Plata en la parada frente a la Municipalidad de Ensenada. El último registro muestra que ingresó al tren Roca, pero desde entonces se perdió completamente el rastro.
"Perdimos completamente el contacto. No hay más movimientos registrados en la SUBE, no atiende el celular y tampoco responde ni ve los mensajes", expresó su madre Lorena al portal local 0221. El adolescente no responde a los llamados ni revisa los mensajes que le envía su familia, lo que aumenta la preocupación.
Cuando se fue de su casa, Dylan vestía un pantalón de jogging gris, una campera azul, otra negra más abrigada, zapatillas blancas y llevaba una mochila verde. La familia difundió esta descripción en redes sociales junto con sus números de teléfono para que cualquier persona que lo haya visto pueda comunicarse.
Sin embargo, esta estrategia de búsqueda tuvo consecuencias inesperadas. Los padres comenzaron a recibir llamadas extorsivas de personas que aseguran tener al adolescente. En el primer llamado, un desconocido le dijo a la madre que tenía a su hijo y le pidió un millón de pesos para liberarlo. Posteriormente, esa suma escaló hasta $1.200.000.
Cuando Lorena pidió escuchar la voz de Dylan para confirmar que realmente lo tenían, comenzó a recibir respuestas evasivas, lo que la llevó a sospechar que se trataba de un intento de estafa aprovechando la desesperación familiar y la difusión del caso en redes sociales.
Este martes, otra persona contactó a la familia asegurando haber visto a Dylan en Monte Grande, una localidad del Gran Buenos Aires ubicada a más de 50 kilómetros de Ensenada. Sin embargo, esta información no pudo ser confirmada por las autoridades y la búsqueda continúa sin resultados concretos.
El caso pone en evidencia los riesgos que enfrentan las familias cuando difunden información sobre personas desaparecidas en redes sociales, ya que pueden convertirse en blanco de estafadores oportunistas que buscan aprovecharse del dolor y la desesperación de los seres queridos.

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