La frase “Llegó Burkina” se repitió en las redacciones que esperaban el amistoso entre Argentina y Burkina Faso en el Monumental.
El conjunto africano arribó a Ezeiza y, poco después, apareció en el estadio de River, después de casi 12 horas de vuelo.
El dato llamativo fue que, el día anterior, el plantel estaba en Marruecos y no sabía qué haría el fin de semana. La situación se resolvió sobre la hora, en una historia que las redacciones describieron como insólita.
Según la información publicada, el equipo llegó con un plantel lleno de juveniles, armado de emergencia para salvarle la noche al conjunto que dirige Lionel Scaloni y a los hinchas que viajaron a Buenos Aires.
La llegada a Núñez permitió ver el semblante de los jugadores: los más veteranos mostraban cansancio, mientras que los más jóvenes, como Aboubacar Camara, de 18 años, parecían con ganas de jugar.
Aboubacar Camara, descrito como la gran figura del plantel, tiene apenas 18 años y, según la nota, parecía con ganas de saltar al campo y empezar a jugar.
Un integrante del staff de la selección africana, que ocupa el puesto 62°, respondió “Not bad, good” ante la pregunta de un cronista de Olé. El comentario resumía el viaje sobre la hora y la espera en el Monumental.
El paso por el aeropuerto fue fugaz: los jugadores, con pasaporte en mano, se subieron a un micro para ir al hotel a descansar un par de horas. Enseguida llegó la orden y debieron volver al vehículo para ir al estadio.
El plantel llegó pasadas las 3 de la tarde, seis horas antes del pitazo inicial en el Monumental. Ese margen corto se resolvió con un paso fugaz por el aeropuerto y una orden rápida para ir al estadio.
El primer guiño de la noche en River lo dio la gente: cuando el plantel apareció para reconocer el campo de juego, una hora antes del partido, primero sonaron algunos chiflidos y después un aplauso de agradecimiento.
Para el fútbol porteño y del conurbano, el hecho vuelve a poner al Monumental en el centro de la agenda, porque el amistoso de la selección argentina se juega en Buenos Aires y convoca a hinchas que ya habían comprado entradas.
El premio consuelo de los que no podrán ver a Messi el próximo martes terminó siendo un canto a la improvisación. Gracias a Burkina Faso y su sacrificio, Argentina jugará su último amistoso antes de la despedida del jugador.
La nota de Clarín subraya que no hay disculpas ni explicaciones suficientes, pero destaca que la llegada de Burkina Faso salvó el amistoso y permitió que miles de hinchas argentinos pudieran ver a la Albiceleste en el Monumental.
Con información de: Clarín, fuente principal de la nota.

Comentarios